Dos buques cisterna que cargaron gas natural licuado (LNG) de Qatar antes del inicio del conflicto en la región están intentando salir del Estrecho de Ormuz. Los barcos, Al Daayen y Rasheeda, habían permanecido inactivos en el Golfo Pérsico durante más de un mes debido a que Irán cerró efectivamente el estrecho al tráfico de buques tras los bombardeos de EE. UU. e Israel que comenzaron el 28 de febrero. Ahora, ambos buques están en movimiento hacia el este, con el Al Daayen con destino a China, mientras que el Rasheeda aún no tiene un destino claro, lo que genera incertidumbre sobre su capacidad para transitar el estrecho.

La situación en el Estrecho de Ormuz es crítica, ya que representa aproximadamente el 20% del flujo diario de LNG a nivel mundial. La interrupción del tráfico marítimo ha llevado a un aumento significativo en los precios del gas en Asia y Europa, alcanzando niveles que no se veían desde hace tres años. Esto se suma a las preocupaciones sobre el abastecimiento de gas en Europa, especialmente con la llegada del invierno, cuando la demanda de energía suele aumentar.

QatarEnergy, la empresa estatal de energía de Qatar, ha declarado fuerza mayor en algunos de sus contratos de LNG a largo plazo debido a los daños sufridos en su complejo de licuefacción de Ras Laffan, el mayor del mundo. Se estima que las reparaciones podrían costar hasta 20 mil millones de dólares anuales en ingresos perdidos y tardar hasta cinco años en completarse. Este daño no solo afecta a Qatar, sino que también tiene repercusiones en el mercado global de energía, ya que la oferta de LNG se ve restringida en un momento en que la demanda está en aumento.

Los precios del gas en Asia y Europa han subido considerablemente, lo que podría tener un efecto dominó en otros mercados, incluyendo el argentino. La dependencia de Argentina de las importaciones de energía podría verse afectada si los precios del gas continúan en aumento. Esto podría llevar a un incremento en los costos de energía en el país, afectando a los consumidores y a las empresas que dependen de un suministro energético estable y asequible.

A futuro, será crucial observar cómo se desarrollan los acontecimientos en el Estrecho de Ormuz y si los buques cisterna logran salir sin incidentes. Además, la situación política en la región y las decisiones de los principales productores de LNG, como Qatar, influirán en el mercado global. Las próximas semanas serán decisivas para determinar si se restablece el flujo de LNG y cómo esto impactará en los precios a nivel global, especialmente en Europa y Asia, donde la demanda es crítica para el invierno que se aproxima.