En 2026, el precio de la urea, el fertilizante más utilizado en Perú, ha experimentado un aumento significativo del 77%, alcanzando los 687,50 USD por tonelada. Este incremento se produce en un contexto de creciente incertidumbre en la agroindustria, similar a lo que ocurrió en 2022 debido a la guerra entre Rusia y Ucrania, cuando los precios de la urea se triplicaron. La situación actual se ve agravada por el conflicto en Medio Oriente, que ha generado temores sobre la estabilidad del suministro de fertilizantes a nivel global.

Además de la urea, otros fertilizantes también han visto aumentos notables. Por ejemplo, el nitrato de potasio ha pasado de 850 USD a 1.300 USD por tonelada en solo tres meses, lo que representa un aumento del 40%. El sulfato de potasio ha aumentado entre 30% y 50%, mientras que el nitrato de amonio se sitúa cerca de los 650 USD por tonelada. Esta tendencia al alza en los precios de los fertilizantes se debe a una combinación de factores, incluyendo el aumento de los costos de producción y las tensiones geopolíticas que afectan el comercio internacional.

La alta dependencia de Perú en la importación de fertilizantes, con un 90% de los productos nitrogenados provenientes de países como China y Rusia, hace que el país sea particularmente vulnerable a las interrupciones en la cadena de suministro. En este sentido, cualquier alteración en la logística o en los precios del gas natural, un insumo clave para la producción de fertilizantes, puede impactar directamente en los costos de producción agrícola. Esto es especialmente relevante para los pequeños productores y los agroexportadores, quienes ya enfrentan márgenes de ganancia reducidos debido a los altos costos de insumos.

Las empresas agroindustriales están comenzando a ajustar sus estrategias para mitigar el impacto de estos aumentos de precios. Por ejemplo, algunas están revisando sus inventarios y optimizando la aplicación de fertilizantes para reducir costos. Sin embargo, el uso de fertilizantes sigue siendo crucial para mantener la productividad y la calidad de los cultivos, especialmente en productos de alta demanda como los arándanos y las paltas, que requieren un aporte significativo de nutrientes para maximizar su rendimiento.

A medida que avanza el año, es fundamental monitorear la evolución de los precios de los fertilizantes y las condiciones del mercado global. Si la tendencia de aumento de precios persiste hasta mediados de año, se podría ver un impacto más significativo en los costos de producción agrícola y, por ende, en los precios de los alimentos. Las empresas están buscando alternativas, como la importación directa de insumos y la implementación de prácticas agronómicas más eficientes, para hacer frente a esta situación crítica en el sector agroindustrial.