- El riesgo país argentino ha superado los 600 puntos básicos, cerrando el acceso a mercados internacionales de deuda.
- Los precios de los combustibles han aumentado cerca del 20%, lo que presiona la inflación, que se espera supere el 3% en marzo.
- El índice Merval ha subido un 13,5% en el último mes, impulsado por el buen desempeño del sector energético.
- YPF ha acumulado una suba del 19,9% en pesos en lo que va del año, destacándose en el mercado local.
- El sector bancario ha sido el más afectado, con Supervielle liderando las caídas con una baja cercana al 20%.
La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente ha generado un impacto significativo en los mercados financieros argentinos. El riesgo país ha superado los 600 puntos básicos, lo que ha cerrado nuevamente el acceso a los mercados internacionales de deuda para Argentina. Este aumento en el riesgo se produce tras una breve ventana de oportunidad en febrero, que el Gobierno decidió no aprovechar, optando por financiarse en el mercado local. Como consecuencia, los bonos argentinos se han visto particularmente afectados, siendo los más golpeados en el universo emergente, con un aumento del spread EMBI de 88 puntos básicos desde el inicio del conflicto.
En el ámbito energético, aunque el shock global ha mejorado los ingresos por exportaciones, también ha elevado la presión sobre la inflación. Los precios de los combustibles han aumentado cerca del 20%, y se espera que la inflación de marzo supere el 3%, según las principales consultoras del mercado. Además, Argentina deberá importar entre 18 y 20 cargamentos de GNL durante el año, lo que implica un costo adicional que el Estado subsidia, afectando aún más las cuentas fiscales. Sin embargo, el país ha consolidado su perfil como exportador neto de energía, lo que le permite capturar parte del shock positivo, con ingresos adicionales estimados en unos u$s3.700 millones para 2026.
El comportamiento del mercado accionario argentino ha sido dispar. El índice Merval ha subido un 13,5% en el último mes, impulsado por el fuerte desempeño del sector energético. Empresas como YPF, Pampa Energía y TGS han liderado las subas, reflejando el buen desempeño de las compañías vinculadas a energía e infraestructura. En contraposición, el sector bancario ha sido el más castigado, con Supervielle liderando las caídas con una baja cercana al 20%. Este deterioro en el sector bancario responde a una combinación de factores, incluyendo una mayor morosidad y tasas de interés elevadas.
La dinámica del mercado accionario argentino muestra que, en este contexto, el sector energético se ha vuelto crucial. YPF ha tenido un rendimiento destacado, acumulando una suba del 19,9% en pesos en lo que va del año, mientras que su ADR se encuentra en torno a los u$s45. Comparativamente, Petrobras también ha tenido un buen desempeño, avanzando un 25% en el mismo período. Este enfoque en el sector energético ha permitido que Argentina se posicione favorablemente en comparación con otros mercados emergentes, donde la región ha mostrado cierta resiliencia, a pesar de las caídas en Brasil y Colombia.
A futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución del riesgo país y su impacto en los bonos argentinos, así como a la dinámica de los precios de la energía. La situación fiscal del país, especialmente en relación con los subsidios a la energía, será un factor determinante en la estabilidad económica. Además, se espera que la inflación continúe presionando las cuentas fiscales, lo que podría afectar la confianza de los inversores. Los próximos meses serán cruciales para observar cómo se desarrollan estos factores y su efecto en el mercado local y en las decisiones de inversión.
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