El dólar oficial ha experimentado una caída significativa en el segmento mayorista, alcanzando un valor de $1.388, lo que representa una disminución de $6 en comparación con la jornada anterior. Esta baja ha permitido que la distancia con el techo de la banda cambiaria se amplíe a cerca del 20%. Este fenómeno se produce en un contexto donde el mercado anticipa una fase de calma en el tipo de cambio, impulsada por un fuerte ingreso de divisas del sector agroexportador y un superávit comercial que refuerza la oferta de dólares.

Durante el primer trimestre de 2026, el dólar mayorista había mostrado una tendencia al alza, pero la dinámica actual sugiere un cambio de rumbo. La liquidación de divisas por parte de los exportadores de productos agrícolas, especialmente soja y maíz, ha comenzado a fluir con mayor intensidad, lo que se traduce en un aumento de la oferta de dólares en el mercado oficial. Este ingreso de divisas es crucial, ya que se espera que continúe durante el segundo trimestre, lo que podría contribuir a mantener la estabilidad cambiaria.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha logrado acumular compras significativas en el mercado de contado, alcanzando un total de u$s4.462 millones en lo que va del año, con un promedio diario de u$s76 millones. Este nivel de intervención ha permitido al BCRA operar con mayor comodidad, lo que se refleja en la disminución de la presión cambiaria. Además, el crecimiento de los depósitos privados en dólares ha alcanzado un récord de u$s38.677 millones, lo que también contribuye a la estabilidad del tipo de cambio.

Para los inversores, la situación actual presenta tanto oportunidades como riesgos. La estabilidad del dólar mayorista podría llevar a un aumento en el interés por inversiones en pesos, especialmente si la inflación comienza a desacelerarse. Sin embargo, la demanda de importaciones y la evolución de la política monetaria de la Reserva Federal de EE.UU. son factores que podrían alterar este equilibrio. La posibilidad de un incremento en los pagos al exterior podría ejercer presión sobre las reservas del BCRA, lo que es un aspecto a monitorear de cerca.

De cara al futuro, el foco estará en la magnitud y sostenibilidad del ingreso de divisas del agro. Abril marca el inicio del mayor flujo de dólares genuinos del año, y se espera que este pico estacional de liquidación se extienda hasta el invierno. Esto podría permitir al BCRA mejorar su ritmo de compras y mantener el crawling peg sin sobresaltos. Sin embargo, los analistas advierten que la estabilidad actual no está exenta de riesgos, y es fundamental seguir de cerca la evolución del mercado cambiario en los próximos meses.