La última encuesta Plaza Pública de Cadem, realizada en la primera semana de abril, ha revelado un cambio drástico en la percepción de los ciudadanos chilenos sobre su futuro. Por primera vez en 44 semanas, el pesimismo ha superado al optimismo, con un 49% de los encuestados expresando una visión negativa sobre el futuro del país, en comparación con el 48% que se muestra optimista. Este cambio de tendencia se produce en un contexto de desafíos económicos significativos, justo tres semanas después de la asunción del presidente José Antonio Kast, quien ha implementado una agenda centrada en ajustes fiscales y austeridad, lo que ha suscitado un debate en torno a los precios de los combustibles.

El aumento del pesimismo se refleja en la percepción del rumbo del país. Un 52% de los encuestados considera que Chile va por un mal camino, lo que representa un aumento de 26 puntos porcentuales desde el 11 de marzo, cuando asumió Kast. En contraste, solo un 40% opina que el país se encuentra en la dirección correcta, lo que implica una caída de 17 puntos. Este cambio en la percepción es significativo, ya que marca un quiebre respecto a la tendencia optimista que había prevalecido desde mayo de 2025.

El diagnóstico económico también es alarmante. Un 78% de los chilenos considera que la economía está estancada o en retroceso, atribuyendo esta situación principalmente a la ineficacia del sistema político (42%) y a la falta de incentivos para la inversión (32%). La preocupación por el costo de la vida es la principal inquietud para el 59% de los ciudadanos, un aumento notable de 31 puntos desde agosto de 2025. Esta preocupación se traduce en un impacto directo en la economía familiar, donde un 52% califica su situación económica como mala o muy mala, y un 35% asegura que no le alcanza para llegar a fin de mes.

Las expectativas sobre el futuro económico son variadas. Un 35% de los encuestados cree que el crecimiento aumentará bajo el actual gobierno, mientras que un 34% anticipa que disminuirá y un 25% que se mantendrá igual. Esta fragmentación en las expectativas puede generar volatilidad en el mercado, especialmente en sectores que dependen de la confianza del consumidor y la inversión. La evaluación del presidente Kast también ha sufrido un retroceso, con un 42% de aprobación y un 53% de desaprobación, lo que podría influir en su capacidad para implementar políticas económicas efectivas.

De cara al futuro, es crucial observar cómo se desarrollan las políticas económicas del gobierno de Kast y su impacto en la percepción ciudadana. La próxima evaluación de su gestión y las decisiones que tome en relación a los precios de los combustibles y otros aspectos económicos serán determinantes para la confianza del consumidor. Además, la situación económica de Chile podría tener repercusiones en la región, especialmente en el contexto de la economía argentina, que también enfrenta desafíos similares en términos de inflación y crecimiento económico.