Los contratos futuros de acciones en Estados Unidos experimentaron una caída del 0,4% en la apertura del lunes 6 de abril, mientras que el precio del petróleo Brent se incrementó aproximadamente un 1%, alcanzando la barrera de los USD 110 por barril. Este movimiento en los mercados se produce tras las recientes amenazas del presidente Donald Trump de intensificar el conflicto con Irán, lo que podría agravar la crisis energética global y afectar las proyecciones económicas a nivel mundial.

Trump advirtió que si no se toman medidas para reabrir el Estrecho de Ormuz, una ruta vital para el transporte de petróleo que representa cerca del 20% del suministro mundial, Irán podría enfrentar ataques a su infraestructura energética. Esta situación ha generado preocupación en los mercados, ya que la OPEP+ ha señalado que los daños a los activos energéticos en el Medio Oriente podrían tener un impacto duradero en la oferta de petróleo, incluso si se logra un cese al fuego en el conflicto.

La escalada de tensiones en la región ha oscurecido el panorama económico global, aumentando el riesgo de una desaceleración del crecimiento y presionando aún más una inflación que ya se encuentra en niveles elevados. Esto complica las expectativas sobre la política monetaria del Federal Reserve (Fed) de Estados Unidos, que podría verse forzada a reconsiderar sus planes de recortes de tasas de interés en 2026. La atención se centra en los precios de la energía y la situación en el Estrecho de Ormuz, que es crucial para el flujo de petróleo del Medio Oriente.

El mercado estadounidense había registrado su mejor desempeño semanal del año, con un aumento del 3,4% en el S&P 500, impulsado por una cobertura de posiciones cortas y especulaciones sobre un posible fin de las operaciones militares en la región. Sin embargo, la incertidumbre generada por las declaraciones de Trump ha llevado a los inversores a revaluar sus posiciones, especialmente después de que el índice se mantenga un 5,7% por debajo de su récord histórico de enero. La situación se complica aún más por el aumento de los precios de la gasolina en Estados Unidos, que podría contribuir a un aumento del índice de precios al consumidor (CPI) en marzo, estimado en un 1%, el mayor incremento desde el pico inflacionario de 2022.

Los conflictos en el Medio Oriente han mantenido los precios del petróleo cerca de los USD 120, niveles que se alcanzaron el mes pasado tras ataques a activos energéticos y el cierre del Estrecho de Ormuz, lo que fue calificado como el mayor choque de oferta en la historia del mercado por la Agencia Internacional de Energía. La falta de avances en las negociaciones para poner fin al conflicto y los ataques continuos han alimentado el temor a una guerra prolongada, lo que podría tener repercusiones significativas en los mercados globales y, en particular, en el sector energético.

En este contexto, los inversores deben estar atentos a la conferencia de prensa programada por Trump para el lunes, donde se espera que brinde más detalles sobre sus planes y la situación en Irán. Además, la publicación de los datos de inflación en Estados Unidos el viernes será un evento clave que podría influir en las decisiones del Fed y en la dirección de los mercados en las próximas semanas.