Durante el fin de semana largo de Semana Santa 2026, Argentina experimentó un aumento del 5,6% en la cantidad de turistas, alcanzando un total de 2,85 millones de viajeros. Sin embargo, a pesar de este incremento en la afluencia, el gasto total se redujo en un 18,9% en términos reales, según un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. Este contraste resalta un cambio significativo en el comportamiento del consumidor, que ahora prioriza opciones más económicas ante un contexto económico desafiante.

El gasto total durante este fin de semana alcanzó los $808.198 millones, pero el perfil de consumo se tornó más austero. Los turistas optaron por estadías más cortas, con una duración promedio de 2,6 noches, lo que representa una caída del 16,1% en comparación con el año anterior. Este fenómeno de la "escapada corta" se ha consolidado, reflejando una tendencia hacia viajes más breves y menos costosos, lo que se traduce en un gasto diario por persona de $108.982, una disminución real del 8,4%.

Los destinos más populares continuaron siendo Mar del Plata, San Carlos de Bariloche, Salta y Puerto Iguazú, mientras que localidades emergentes como Catamarca y La Rioja han ganado terreno al ofrecer propuestas más accesibles. Este cambio en las preferencias de los turistas ha llevado a los destinos a diversificar su oferta, incorporando actividades culturales y religiosas gratuitas para atraer a un público que busca maximizar su experiencia sin comprometer su presupuesto.

El costo de viajar se ha convertido en un factor central en la planificación de las escapadas. Un estudio de la UADE reveló que una familia tipo necesitó más de $1,1 millones para viajar durante estos días, lo que equivale al 69% de un salario promedio. Este dato pone de manifiesto la presión económica que enfrentan los argentinos, quienes, en respuesta, han recurrido a redes sociales y recomendaciones personales para encontrar opciones más económicas, con un 54% de los turistas utilizando estas herramientas.

La creciente utilización de la tecnología también se ha hecho notar, con un 19% de los viajeros empleando inteligencia artificial para organizar itinerarios y reducir costos. A pesar de la disminución en el gasto, el movimiento acumulado en lo que va de 2026 ha alcanzado los 6,9 millones de viajeros en fines de semana largos, lo que indica una demanda sostenida, aunque condicionada por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. Este balance de Semana Santa refleja un cambio en el comportamiento del turismo interno, donde la movilidad ha aumentado, pero el consumo se ha ajustado, lo que plantea un panorama complejo para el sector turístico en el futuro.