La economista María Castiglioni ha destacado un avance significativo en la reducción de la pobreza en Argentina, que se sitúa ahora en un 28,2%. Este dato, correspondiente al segundo semestre de 2025, representa una caída de 3,4 puntos porcentuales en comparación con el primer semestre del mismo año, y una disminución de 9,9 puntos porcentuales en términos interanuales. La baja de la inflación y el aumento de los salarios informales han sido factores clave en este descenso, lo que sugiere una mejora en la calidad de vida de muchos argentinos.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) también reportó que la indigencia ha disminuido al 6,3%, lo que equivale a 1,9 puntos porcentuales menos que en el segundo semestre de 2024. Castiglioni señala que los precios de productos esenciales, que forman parte de la canasta básica, han aumentado a un ritmo menor que el promedio de la inflación, lo que ha permitido que más personas accedan a bienes y servicios básicos. Este contexto de desaceleración inflacionaria es crucial para la recuperación del poder adquisitivo de los ciudadanos.

Sin embargo, la economista advierte que el desafío principal radica en recomponer el poder de compra de los argentinos, lo que requiere un proceso sostenido de inversión en la economía. Desde 2011, Argentina no ha logrado un crecimiento sostenido, lo que ha llevado a una pérdida de poder adquisitivo en la población. La clave para continuar con la reducción de la pobreza es mantener un proceso de desinflación y fomentar el crecimiento económico, algo que no se ha visto en los últimos años.

En cuanto a la inflación, Castiglioni estima que en marzo se ubicó en un 2,7% y podría continuar descendiendo en abril. Sin embargo, la inflación más alta en el primer trimestre podría contrarrestar los avances en la reducción de la pobreza. La economista sugiere que, si bien podría haber un leve aumento en la pobreza en el primer trimestre, esto no sería significativo. La evolución de la guerra y su impacto en la economía global también son factores a tener en cuenta.

Por otro lado, el ministro de Economía, Luis Caputo, ha criticado a los empresarios que piden devaluar el peso, argumentando que esto podría generar un impacto inflacionario significativo en una economía ya dolarizada. Castiglioni coincide en que la devaluación no es la solución para ganar competitividad, y sugiere que el enfoque debería estar en reducir costos a través de la modernización tecnológica y la mejora en el acceso al crédito. La discusión sobre la competitividad en Argentina debe centrarse en cómo generar un entorno propicio para el crecimiento y la inversión, en lugar de recurrir a medidas que podrían desestabilizar aún más la economía.

A futuro, es crucial observar cómo se desarrollan las negociaciones salariales y si se logra mantener la estabilidad cambiaria. La apertura de paritarias en sectores como el comercio es un indicativo de que hay espacio para la recomposición salarial, aunque de manera moderada. La capacidad de los trabajadores para recuperar su poder adquisitivo dependerá de la estabilidad económica y de la inversión en el país. En este sentido, se espera que en 2026 la economía crezca un poco más del 3%, lo que podría ofrecer un respiro a los sectores más vulnerables de la población.