En la última década, la superficie de siembra de soja en Argentina ha disminuido drásticamente, pasando de 20,5 millones de hectáreas en la campaña 2015/16 a 17,6 millones de hectáreas en la actual campaña 2025/26. Esta reducción de tres millones de hectáreas refleja una tendencia preocupante para el sector agroindustrial argentino, que ha visto cómo su producción de soja ha fluctuado entre campañas récord de cerca de 60 millones de toneladas y caídas severas debido a sequías, como las ocurridas en 2018 y 2023, donde la producción se redujo a niveles de 40 a 50 millones de toneladas. En contraste, la campaña 2024/2025 se proyecta como una recuperación significativa, con casi 50 millones de toneladas, y para el 2025/26 se anticipa una producción de entre 47 y 48 millones de toneladas, aunque esto no oculta la realidad de que la producción actual es la más baja de la última década, excluyendo los años de sequía.

Por otro lado, Brasil ha experimentado un crecimiento notable en su superficie de siembra de soja, aumentando de 33 millones de hectáreas en la campaña 2015/16 a 49 millones de hectáreas en la actualidad, lo que representa un incremento del 48%. La producción brasileña de soja ha crecido de 100 millones de toneladas en 2015/16 a 178 millones de toneladas en la actualidad, un aumento del 78%. Esta diferencia en el rendimiento entre ambos países es alarmante, ya que hace diez años, la producción de soja de Brasil era el doble que la de Argentina (2:1), mientras que hoy esa relación ha crecido a 3,5:1.

El estancamiento de la producción argentina se atribuye en gran medida a la política de retenciones a las exportaciones de soja, que alcanzaron un máximo del 33% y actualmente se sitúan en 24% para el poroto de soja y 22,5% para el aceite y la harina. Esta carga impositiva ha llevado a la expulsión de tres millones de hectáreas del sistema productivo, afectando la competitividad del cultivo y de toda la cadena agroindustrial exportadora. En comparación, las exportaciones de harina de soja de Argentina apenas han crecido de 28,55 millones de toneladas a 29 millones en la última década, mientras que Brasil ha aumentado sus exportaciones de 10,39 millones de toneladas a 24,5 millones de toneladas, lo que representa un crecimiento del 130% en el mismo periodo.

La situación se torna aún más crítica al observar las exportaciones de poroto de soja, donde Argentina ha mantenido cifras estancadas entre 8 y 10 millones de toneladas, mientras que Brasil ha incrementado sus exportaciones en 63 millones de toneladas. En el caso del aceite de soja, Argentina ha aumentado sus exportaciones en 1 millón de toneladas, alcanzando 6,15 millones, mientras que Brasil se mantiene en 1,5 millones de toneladas. Esta dinámica sugiere que, a pesar de un leve aumento en las exportaciones argentinas, Brasil ha logrado consolidar su posición como líder en el mercado global de soja.

La pregunta que surge es por qué otros cultivos, como el girasol, el trigo y el maíz, han visto un aumento en su superficie de siembra y producción en los últimos años. Las retenciones a la exportación de grano de girasol son actualmente del 4,5%, y para el aceite, del 4%. En el caso del trigo, la producción ha alcanzado casi 30 millones de toneladas, y el maíz ha duplicado su producción de 30 a 60 millones de toneladas, gracias a una reducción en las alícuotas de retenciones a estos cultivos. Esto demuestra que la política fiscal del gobierno actual está favoreciendo a otros cultivos en detrimento de la soja, que sigue siendo el cultivo más competitivo en términos de producción y exportaciones.

En resumen, la situación de la soja en Argentina es crítica, y la política de retenciones ha tenido un impacto negativo en la competitividad del sector. A futuro, será fundamental observar cómo se desarrollan las políticas agrícolas y fiscales, así como el clima, que sigue siendo un factor determinante en la producción agrícola. Las decisiones del gobierno en relación a las retenciones y el apoyo a los productores serán cruciales para revertir esta tendencia y recuperar la posición de Argentina en el mercado global de soja.