A pesar de la incertidumbre generada por la guerra en Oriente Medio, el mercado brasileño, representado por la B3, ha logrado atraer un flujo significativo de capital extranjero en marzo. Hasta el 24 de marzo, se registró un saldo positivo de R$ 7,05 mil millones, lo que contrasta con los R$ 3,1 mil millones del mismo mes en 2025. Este primer trimestre de 2026 se perfila para ser el mejor en términos de capital externo desde 2022, acumulando hasta ahora R$ 48,7 mil millones. Este fenómeno se produce en un contexto donde los precios de las acciones en Brasil son considerados atractivos en comparación con otros mercados emergentes y con Estados Unidos.

El ingreso de capital en 2022 estuvo impulsado por el alto precio de las commodities debido a la guerra entre Ucrania y Rusia, así como por las tasas de interés elevadas que permitieron arbitrajes favorables. Sin embargo, en 2026, el atractivo de las acciones brasileñas se debe a su valoración relativamente baja. La combinación de un aflojamiento monetario iniciado en marzo y la inminente elección presidencial también están influyendo en la percepción de los inversores. Fernando Siqueira, de Eleven Financial, señala que el flujo de capital hacia Brasil se ha visto favorecido por la salida de inversores del mercado estadounidense, que enfrenta un entorno de precios de acciones elevados y resultados corporativos por debajo de lo esperado.

Bruno Takeo, estratega de Potenza Capital, destaca que la Bolsa brasileña se encuentra entre las más descontadas, lo que la convierte en un destino atractivo para los inversores extranjeros. Aunque una posible escalada del conflicto en Oriente Medio podría aumentar el riesgo inflacionario y afectar este flujo, la situación actual parece favorable. Además, la reciente reducción de la tasa Selic, que pasó del 15% al 14,75% anual, aunque reduce el diferencial con las tasas estadounidenses, sigue siendo alta en términos reales, lo que mantiene el interés por activos brasileños.

El analista Matheus Spiess de Empiricus Research menciona que los activos brasileños son atractivos para la diversificación geográfica, ya que están a precios bajos y el país tiene un plan de recorte de tasas. La posibilidad de un rally electoral también atrae a inversores que buscan capitalizar en un cambio potencial en la administración del país en 2027. Esta expectativa de alternancia de poder podría dar un nuevo rumbo a las cuentas públicas, lo que a su vez podría motivar nuevos flujos de capital.

A medida que se desarrollan los acontecimientos en el conflicto de Oriente Medio, la posibilidad de un acuerdo de cese al fuego podría reducir la demanda de activos refugio como el dólar y los bonos del Tesoro estadounidense, lo que podría beneficiar a mercados emergentes como Brasil. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan las elecciones y a cualquier cambio en la política monetaria del Federal Reserve, que podría influir en el flujo de capital hacia Brasil en el futuro cercano.