- Frigorífico General Pico presenta un concurso preventivo con deudas que superan los $40.000 millones.
- La empresa ha suspendido a más de 400 trabajadores y ha reducido su actividad a niveles críticos.
- Las negociaciones con un grupo empresario europeo no lograron concretarse, dejando a la firma sin opciones viables.
- La crisis del frigorífico podría impactar negativamente en el sector cárnico argentino y en el empleo regional.
- La planta de Trenel, con inversiones recientes, es clave para la posible recuperación de la empresa.
El Frigorífico General Pico, conocido por su marca Paty, ha solicitado un concurso preventivo de acreedores tras acumular deudas que superan los $40.000 millones. La empresa, que enfrenta una crisis severa, reporta 1.152 cheques rechazados por un total de $15.800 millones y una deuda bancaria que asciende a aproximadamente $24.300 millones, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Esta situación se ha visto agravada por la suspensión de más de 400 trabajadores en enero, lo que refleja un deterioro significativo en su operación y estructura financiera.
La crisis no es reciente; ha sido un proceso gradual que se ha intensificado en los últimos meses. A inicios de año, la compañía ya había reducido su actividad a niveles mínimos, faenando apenas 50 animales diarios, en comparación con las 600 cabezas que procesaba anteriormente. Este descenso en la producción ha llevado a la empresa a un punto crítico donde no puede cubrir sus costos fijos, salarios ni compromisos financieros. La falta de capital de trabajo y la presión de los acreedores han contribuido a este colapso, lo que pone en riesgo la continuidad de la operación del frigorífico.
La presentación del concurso no se considera una estrategia de expansión, sino un último recurso para intentar preservar la empresa y sus fuentes de trabajo. En su comunicado, la dirección de General Pico, encabezada por Ernesto y Alan Lowenstein, mencionó que las negociaciones con un grupo empresario europeo no lograron concretarse, lo que dejó a la compañía sin opciones viables. Además, la empresa ha señalado que un grupo financiero, que es simultáneamente accionista y acreedor, ha obstaculizado las alternativas de rescate, priorizando su recuperación crediticia sobre el interés social.
Este escenario plantea serias implicancias para el sector cárnico en Argentina, donde General Pico ha sido un actor relevante. La pérdida de un jugador importante en la cadena de valor podría afectar no solo el empleo en la región, sino también la oferta de productos en el mercado. La crisis del frigorífico podría tener un efecto dominó en otras empresas del sector, especialmente aquellas que dependen de la misma red de proveedores y clientes. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollará esta situación, ya que podría influir en la estabilidad del mercado cárnico y en la economía regional.
A futuro, el foco estará en la capacidad de la empresa para reestructurarse y recuperar su operatividad. La presentación del concurso preventivo busca no solo ordenar la situación con los acreedores, sino también preservar los activos productivos y las habilitaciones internacionales que aún posee. La planta de Trenel, donde se han realizado inversiones recientes, se presenta como un punto clave para la recuperación. Los próximos meses serán cruciales para determinar si General Pico puede encontrar un camino hacia la reactivación o si, por el contrario, se verá forzada a una liquidación desordenada que podría afectar aún más al sector cárnico argentino.
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