La reciente escalada del conflicto en Irán ha llevado a una crisis significativa en el suministro de combustible para aviones, con una proyección de escasez de 350 millones de barriles de productos refinados para finales de abril. Esta situación ha resultado en un aumento del 100% en los precios promedio del jet fuel a nivel global desde el inicio de la guerra, lo que está generando preocupación en la industria de la aviación, que ya enfrenta márgenes de ganancia ajustados. Las aerolíneas están comenzando a implementar medidas para mitigar estos costos, como el aumento de tarifas por equipaje, como lo hizo JetBlue, y la declaración de estado de emergencia por parte de Korean Air, que enfrenta un aumento en sus costos operativos que podría duplicarse debido a la escasez de combustible.

El aumento en los precios del jet fuel ha superado el incremento en los precios del petróleo, lo que ha llevado a un incremento del 7% en los precios del crudo Brent, alcanzando los 108 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense subió un 11% a 111 dólares. Este fenómeno se debe a la interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el transporte de petróleo, lo que ha llevado a los analistas a advertir sobre un posible "acantilado del petróleo" si la situación no se resuelve rápidamente. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha señalado que la situación podría empeorar, lo que pone en riesgo la recuperación de la industria tras la pandemia.

En el contexto de la aviación, los precios de los pasajes han aumentado considerablemente, con un promedio de 465 dólares en la última semana, un incremento del 25% en comparación con el año anterior y el nivel más alto en siete años. Este aumento en los costos de operación y los precios de los boletos podría afectar la demanda de viajes aéreos, especialmente en un contexto donde los consumidores están cada vez más sensibles a los precios. Las aerolíneas que han podido mantener su poder de fijación de precios, como Delta, que ha visto un aumento del 4% en sus acciones, podrían estar mejor posicionadas para navegar esta crisis.

Para los inversores, la situación actual presenta un panorama complejo. El ETF de jets de EE. UU., que incluye acciones de varias aerolíneas globales, ha caído más del 10% en el último mes. Las aerolíneas más afectadas, como Southwest, han visto descensos en sus acciones de más del 22%. Sin embargo, empresas que están adaptándose a la crisis, como Darling Ingredients, que convierte residuos alimentarios en fuentes de energía, han visto un aumento en sus acciones de más del 70% en lo que va del año, lo que sugiere que hay oportunidades en medio de la adversidad.

A medida que se acerca la fecha crítica del 19 de abril, los inversores deben monitorear de cerca la evolución de los precios del petróleo y el jet fuel, así como las respuestas de las aerolíneas a estos desafíos. La capacidad de las aerolíneas para trasladar estos costos a los consumidores y su capacidad de adaptación a un entorno de precios volátiles será crucial para su desempeño en el mercado. Además, la situación en Irán y su impacto en el suministro global de petróleo seguirá siendo un factor determinante en el corto y mediano plazo.