En marzo, los precios de los alimentos a nivel mundial experimentaron un aumento del 2,4%, según el Índice de Precios de los Alimentos de la FAO, que alcanzó una media de 128,5 puntos. Este incremento se produce en un contexto de escalada en los precios de la energía, que han presionado los costos de insumos clave para la producción de alimentos. Sin embargo, la abundante oferta de cereales ha logrado amortiguar el impacto de esta situación, lo que sugiere que, a pesar de las tensiones geopolíticas, el suministro global de alimentos se mantiene relativamente estable por el momento.

La guerra en Medio Oriente ha generado un aumento significativo en los precios del petróleo, lo que a su vez ha repercutido en los costos de producción agrícola. En particular, el precio de la tonelada de urea, un fertilizante esencial, se disparó cerca del 40% en marzo debido al incremento en el valor del gas, un insumo crítico para su fabricación. Este aumento en los costos de fertilizantes puede tener un efecto directo sobre la rentabilidad de los productores agrícolas, especialmente en países como Argentina, donde el trigo y el maíz son cultivos fundamentales.