El sector agropecuario de Córdoba enfrenta un panorama cada vez más complicado, con un notable aumento en los costos de producción y una caída en la rentabilidad. Según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el Estado se queda con el 60,2% de la renta agrícola en la provincia, un dato que se sitúa ligeramente por debajo del promedio nacional del 62,5%. Este incremento en la participación del Estado se produce en un contexto donde los márgenes productivos se reducen de manera sostenida, lo que genera un ambiente de alta presión sobre los productores.

El informe de FADA destaca que el aumento de la carga fiscal se debe a la combinación de varios factores. Por un lado, el fuerte incremento en los costos de producción, que ha sido exacerbado por la reciente crisis internacional, y por otro, la actualización de impuestos provinciales y tasas municipales a principios de año. Esto ha llevado a que, de cada $100 generados por una hectárea agrícola, más de $60 se destinen a impuestos, dejando un margen cada vez más estrecho para los productores. Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA, explica que cuando la renta se reduce, los impuestos representan una porción más significativa de los ingresos.

Un factor clave que agrava esta situación es el impacto del conflicto en Medio Oriente, especialmente el bloqueo en el estrecho de Ormuz, que es vital para el comercio global. Esta zona es responsable de aproximadamente el 50% de la urea a nivel mundial, un fertilizante esencial para cultivos como el trigo y el maíz. Desde diciembre, el precio de la urea ha aumentado un 43%, lo que afecta directamente los costos de producción. Además, el encarecimiento del combustible ha elevado los costos de transporte y logística, lo que impacta especialmente a provincias como Córdoba, donde la distancia a los puertos es un factor crítico para la competitividad.

El deterioro de la rentabilidad se manifiesta de manera más aguda en ciertos cultivos. Por ejemplo, en el caso del trigo, la carga impositiva alcanza un alarmante 104,4% de la renta, lo que significa que los ingresos generados no son suficientes ni para cubrir los impuestos. En cultivos como la soja y el maíz, la participación del Estado también es alta, con un 61,6% y 56,8% respectivamente. Esto confirma una tendencia generalizada de márgenes ajustados, lo que vuelve al sector especialmente vulnerable a las tensiones internacionales y a la dependencia de insumos importados.

El informe de FADA también advierte que los costos operativos siguen en aumento. Las labores agrícolas han incrementado un 33% desde diciembre, un aumento que supera con creces la inflación estimada. Por otro lado, los fletes han registrado subas impulsadas por el aumento en el precio del combustible. La actualización de impuestos provinciales y municipales ha incrementado su peso dentro de la estructura tributaria, pasando de representar el 6,4% al 9,7% del total en pocos meses. Esta situación ha deteriorado la relación insumo-producto, ya que hoy se requieren más toneladas de maíz o trigo para adquirir fertilizantes, lo que reduce aún más los márgenes del productor.

De cara al futuro, es fundamental que los productores y los inversores estén atentos a la evolución de los precios de los insumos y a las decisiones fiscales del gobierno provincial. La situación del sector agropecuario no solo afecta a los productores locales, sino que también tiene implicaciones para la economía argentina en su conjunto, dado que el agro es un pilar fundamental en la generación de divisas y empleo. La evolución de los costos de producción y la carga impositiva serán factores determinantes para la rentabilidad del sector en los próximos meses.