La reciente escalada en los precios de los fertilizantes, impulsada por las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, ha generado preocupación en el sector agrícola brasileño. En particular, el precio de la ureia, un fertilizante clave, ha aumentado un 76% desde principios de año hasta mediados de marzo, lo que representa un incremento del 46% en solo tres semanas desde el inicio del conflicto. Sin embargo, se espera que este aumento no se traduzca en un incremento inmediato de los precios de los alimentos para el consumidor final en 2026, ya que la mayor parte de la cosecha de granos ya ha sido cosechada o está en proceso de finalización.

El Brasil, que depende en gran medida de las importaciones para su suministro de fertilizantes, obtiene aproximadamente el 85% de sus necesidades de insumos agrícolas del extranjero. Este año, el país ha visto un aumento en la presión de costos, especialmente en el sector de combustibles, que se considera un factor más inmediato en la formación de precios de alimentos. A pesar de la dependencia de fertilizantes como la ureia, el impacto en la producción de alimentos podría ser más lento y dependerá de otros factores, como el clima y las decisiones de los productores sobre el área sembrada.