- El 87,3% del crecimiento del empleo en Brasil entre 2023 y 2025 provino de trabajadores que ganan entre uno y dos salarios mínimos.
- La participación de estos trabajadores en el mercado laboral aumentó al 37,1% en diciembre de 2025, desde el 34,8% en 2023.
- El crecimiento del empleo en la base de la pirámide laboral es visto como un desarrollo positivo por los expertos en mercado de trabajo.
- El 91,5% de las nuevas vacantes formales entre enero de 2023 y septiembre de 2024 fueron ocupadas por personas de familias de bajos ingresos.
- Más del 70% de la población ocupada en Brasil sigue ganando hasta dos salarios mínimos, reflejando la persistente desigualdad.
- La flexibilización de las reglas del Bolsa Familia ha permitido a las familias aceptar empleos formales sin perder beneficios.
Entre 2023 y 2025, los trabajadores que perciben entre uno y dos salarios mínimos han sido responsables del 87,3% del crecimiento del empleo en Brasil, según datos del IBGE. Este fenómeno ha permitido la creación de aproximadamente 4 millones de nuevos empleos, tanto formales como informales, en un contexto donde la tasa de desempleo sigue siendo un desafío significativo para la población más vulnerable. La ocupación total en el país creció en 4,6 millones de puestos, lo que indica una tendencia hacia la mejora del mercado laboral, aunque con un enfoque en los segmentos de menor ingreso.
El aumento en la participación de trabajadores con salarios bajos ha sido notable. En diciembre de 2025, estos trabajadores representaban el 37,1% del total del mercado laboral, un incremento respecto al 34,8% en 2023 y al 33,7% en 2019. Este crecimiento se ha dado en un contexto donde el empleo en otras categorías de ingresos ha crecido, pero a un ritmo más lento. Por ejemplo, los trabajadores que ganan hasta un salario mínimo aumentaron en 295 mil, mientras que aquellos con ingresos superiores a dos salarios mínimos solo lo hicieron en 546,5 mil, lo que refleja una tendencia hacia la creación de empleos menos calificados.
Los analistas consideran que este aumento en el empleo de bajo salario es un desarrollo positivo, dado que la tasa de desempleo es significativamente más alta entre los trabajadores de menores ingresos. Bruno Imaizumi, economista de 4Intelligence, destaca que se están generando oportunidades laborales que no requieren habilidades avanzadas, especialmente en sectores como el comercio y los servicios. Esto sugiere que el mercado laboral está respondiendo a las necesidades de una población que ha enfrentado históricamente altas tasas de desocupación.
Marcelo Neri, director de FGV Social, también señala que la reducción de la desigualdad laboral en Brasil es evidente, con un crecimiento más acelerado en la base de la pirámide laboral en comparación con las capas superiores. Este cambio es respaldado por datos del Caged, que muestran que el 91,5% de las nuevas vacantes formales generadas entre enero de 2023 y septiembre de 2024 fueron ocupadas por personas registradas en el CadÚnico, el registro de familias de bajos ingresos. Este fenómeno ha sido impulsado por la flexibilización de las reglas del programa Bolsa Familia, que ha permitido a las familias mantener parte de su beneficio al aceptar un empleo formal.
A pesar de estos avances, es importante tener en cuenta que más del 70% de la población ocupada en Brasil sigue ganando hasta dos salarios mínimos, lo que refleja la persistente pobreza y desigualdad en el país. La mejora en la calidad del empleo y el aumento de los salarios en la base de la pirámide son alentadores, pero los expertos advierten que se requieren reformas estructurales a largo plazo para abordar las causas subyacentes de la desigualdad. La formalización del empleo y el aumento del salario mínimo han contribuido a esta expansión, pero el camino hacia un mercado laboral más equitativo aún es largo.
En el futuro, será crucial observar cómo las políticas sociales continúan influyendo en el mercado laboral y si se mantienen las tendencias de formalización y aumento salarial. La evolución del empleo en Brasil podría tener implicaciones para la economía argentina, especialmente en términos de comercio y flujos migratorios, dado que ambos países comparten desafíos económicos similares. Las reformas en Brasil y su impacto en el empleo podrían servir como un modelo a seguir o como una advertencia para Argentina, que enfrenta sus propios problemas de desempleo y desigualdad.
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