- La inflación núcleo de marzo cerró en 2%, un descenso significativo respecto a meses anteriores.
- El precio del petróleo podría alcanzar los 150 dólares por barril, lo que aumentaría el costo del litro de nafta a 3.000 pesos.
- Las exportaciones crecieron un 16% en cantidades comparado con 2022, pero el consumo interno sigue cayendo.
- El cuarto trimestre de 2025 reportó 240.000 empleos menos, y la morosidad en tarjetas de crédito alcanzó el 11%.
- La brecha de riesgo país con Brasil es de 120 puntos básicos, limitando la inversión local.
- La recuperación del salario real dependerá de mantener la inflación de junio cerca del 1,7% o 2%.
La economía argentina se encuentra en un momento crítico, con la inflación núcleo de marzo cerrando en 2%, según la medición de Ferreres y Asociados. Este dato es significativo ya que, a diferencia del índice general que se ubicó en 2,7% por factores estacionales y combustibles, la inflación núcleo refleja de manera más precisa el impacto de la política monetaria. Este descenso sugiere que el camino hacia la desinflación podría estar comenzando a estabilizarse, aunque el Indec ofrecerá su veredicto el 14 de marzo.
Sin embargo, el panorama no es completamente optimista. El economista Julián Rojo ha advertido sobre un riesgo externo que podría complicar la situación: si el conflicto bélico internacional se prolonga y el precio del petróleo alcanza los 150 dólares por barril, el costo del litro de nafta en Argentina podría llegar a 3.000 pesos. Este aumento en los precios del combustible podría añadir 0,3% mensual a la inflación total, lo que complicaría aún más la recuperación económica del país.
El informe de la consultora Mesh destaca que, a pesar de los buenos resultados en el sector exportador, donde las exportaciones han crecido un 16% en cantidades en comparación con 2022, el consumo interno sigue en declive. Sectores como el comercio, la gastronomía y la industria han registrado caídas significativas, con un comercio que cayó un 3,2% y la industria un 2,6%, afectada por la baja demanda de Brasil. Esta dualidad en el rendimiento económico genera un contraste entre el optimismo en el interior del país, donde el 51% de los encuestados se muestra positivo, frente al 37% en el Conurbano, donde el consumo interno es el principal termómetro.
La situación del empleo también es alarmante. En el cuarto trimestre de 2025, se reportaron 240.000 personas menos trabajando, lo que se suma a una crisis del crédito que ha visto un aumento en la morosidad de las tarjetas de crédito al 11% y un 13,2% de los préstamos personales en situación irregular. Esta situación es crítica, ya que el crédito había sido un motor de reactivación hasta mediados de 2025, pero ahora se ha convertido en un dolor de cabeza para muchos argentinos.
Para que la economía no descarrile, se requiere un impulso en el consumo y la inversión. La consultora Mesh señala que las exportaciones, que representan solo el 15% del PBI, no son suficientes para sostener la recuperación. Además, la brecha de riesgo país con Brasil se sitúa en 120 puntos básicos, lo que significa que cualquier proyecto de inversión debe rendir más del 10,5% anual, un nivel que limita el crecimiento del capital local. Si la inflación de junio se mantiene cerca del 1,7% o 2%, podría haber una posibilidad de recuperar el salario real, pero si no se logran estos objetivos, el riesgo político aumentará a medida que se acerque la campaña presidencial.
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