El dólar global experimentó un aumento significativo del 0,45% este jueves, alcanzando aproximadamente 100 puntos en el índice que mide su valor frente a una cesta de monedas. Este incremento se produjo en respuesta a la creciente aversión al riesgo provocada por las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien reafirmó su compromiso de continuar con los ataques contra Irán. La reacción del mercado fue inmediata, con los inversores buscando refugio en el dólar y reduciendo su exposición a activos más riesgosos.

La fortaleza del dólar se evidenció incluso frente a otras divisas consideradas seguras, como el yen japonés y el franco suizo. El yen se acercó a un nivel crítico de 160 por dólar, lo que podría desencadenar una intervención del Banco de Japón si se mantiene en esa zona. Por otro lado, el euro cayó a 1,15 dólares y la libra esterlina retrocedió, perdiendo parte de las ganancias acumuladas en días anteriores. Este contexto de mayor cautela global también afectó a monedas ligadas al ciclo económico, como el dólar australiano, que se debilitó.

En el ámbito de las acciones, Wall Street cerró con resultados mixtos en la última sesión antes del feriado del Viernes Santo. El S&P 500 cayó un 0,13%, mientras que el Dow Jones logró revertir pérdidas iniciales y subió un 0,11%. El Nasdaq Composite, por su parte, avanzó un 0,18%. A nivel global, el índice MSCI de acciones retrocedió un 0,35%, y las bolsas europeas también mostraron caídas cercanas al 0,2%. En Asia, el Kospi surcoreano sufrió una caída del 4,7%, reflejando la inquietud generalizada en los mercados.

Los movimientos en el mercado de deuda también fueron notables, con los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense mostrando fluctuaciones bruscas. Inicialmente, los rendimientos subieron debido al temor de que el aumento en los precios del petróleo impulse la inflación, aunque luego recortaron parte de esas ganancias. Los inversores comenzaron a ajustar sus expectativas sobre la política monetaria, considerando la posibilidad de tasas más altas durante un período prolongado, lo que podría impactar en la dinámica del mercado de bonos y en la economía en general.

A pesar de la escalada de tensiones, algunos analistas señalaron que han surgido indicios de desescalada, aunque el clima de incertidumbre sigue predominando. El foco del mercado se mantiene en la evolución del conflicto en Irán y su posible impacto en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo. En este contexto, los inversores están atentos al informe de empleo de Estados Unidos, que se publicará pronto y que podría influir en los próximos movimientos de la Reserva Federal, especialmente en un entorno donde la incertidumbre geopolítica afecta la dinámica global.