- El crecimiento del PIB en 2025 fue de 1,8%, casi totalmente por arrastre de 2024.
- El crecimiento entre los cuartos trimestres de 2024 y 2025 fue de solo 0,1%.
- Las proyecciones de crecimiento para 2026 son de 2,2% por parte del Ministerio de Economía y 1,6% según el consenso de economistas.
- El consumo de los hogares creció 2,1% y la inversión 4,3% entre 2024 y 2025, pero la inversión en activos fijos cayó 0,9% en el último trimestre.
- El IMAE mostró un aumento de 0,9% en enero, sugiriendo una leve recuperación al inicio de 2026.
- Comparativamente, el PIB de Argentina creció 4,4% y el de Brasil 2,3% en 2025.
El Producto Interno Bruto (PIB) de Uruguay registró un crecimiento del 1,8% en 2025, un resultado que, según un informe del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica, se explica casi en su totalidad por el arrastre estadístico proveniente del año anterior. Este fenómeno se refiere a la porción de crecimiento que se traslada automáticamente de un período a otro, lo que implica que el crecimiento del PIB no necesariamente refleja un dinamismo interno en el año en cuestión. De hecho, se estima que aproximadamente 1,6 puntos porcentuales del crecimiento de 2025 fueron heredados de 2024, lo que deja a la economía uruguaya con un arrastre negativo de 0,1% al inicio de 2026.
A pesar de este crecimiento, el panorama para 2026 se presenta desafiante. La actividad económica mostró signos de estancamiento, con un crecimiento de apenas 0,1% entre los cuartos trimestres de 2024 y 2025, y un segundo semestre de 2025 marcado por una caída en el nivel de actividad. Este estancamiento se traduce en un inicio de año sin un impulso relevante, lo que refuerza las proyecciones de bajo crecimiento para el nuevo período. Las expectativas del Ministerio de Economía y Finanzas apuntan a un crecimiento de 2,2% para 2026, aunque el consenso de economistas lo sitúa en torno a 1,6%.
El informe también detalla el desempeño de los principales componentes de la demanda. Entre 2024 y 2025, el consumo de los hogares creció un 2,1%, mientras que la inversión aumentó un 4,3%, impulsada casi exclusivamente por la acumulación de inventarios. Sin embargo, al observar la evolución entre los cuartos trimestres, el panorama se vuelve menos favorable. El consumo creció un 1,9%, pero la inversión en activos fijos cayó un 0,9% y las exportaciones retrocedieron un 1,9%, lo que indica una desaceleración hacia el cierre del año.
En cuanto a la actividad reciente, el Banco Central de Uruguay informó que el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró en enero un aumento de 0,9% en términos desestacionalizados respecto a diciembre, y una suba de 0,4% frente al mismo mes del año anterior. Esto sugiere un leve inicio de recuperación, aunque el contexto general sigue siendo de debilidad. Comparativamente, en la región, Uruguay se encuentra en una posición intermedia, ya que Argentina experimentó un crecimiento del 4,4% en 2025, mientras que Brasil lo hizo en un 2,3%.
De cara al futuro, la economía uruguaya enfrenta un punto de partida débil para 2026. Con un nivel de actividad prácticamente estancado al cierre del año pasado, se anticipa que el nuevo período comenzará sin un impulso significativo. Los inversores deben estar atentos a las proyecciones de crecimiento y a los indicadores económicos que se publiquen en los próximos meses, ya que estos datos serán cruciales para entender la dirección de la economía uruguaya en el corto plazo. Eventos como la publicación de los informes de actividad económica y las decisiones de política monetaria del Banco Central serán fundamentales para evaluar el rumbo de la economía en 2026.
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