El discurso del presidente Donald Trump sobre la guerra con Irán ha generado un aumento significativo en los precios del petróleo, que ya habían comenzado a mostrar signos de tensión. Tras su declaración, los precios del crudo estadounidense superaron los 110 dólares por barril, mientras que el crudo Brent, el referente internacional, alcanzó más de 107 dólares. Este incremento se debe a la expectativa de un conflicto prolongado que podría interrumpir gravemente el suministro global de energía, con proyecciones que indican la pérdida de hasta 630 millones de barriles de petróleo y productos refinados para finales de junio.

Los analistas de TD Securities han estimado que la guerra podría resultar en la pérdida de casi 1.000 millones de barriles de petróleo para finales de abril, de los cuales 600 millones serían crudo y 350 millones productos refinados como gasolina y diésel. La situación se agrava por el cierre del estrecho de Ormuz, un pasaje crucial que conecta el Golfo Pérsico con los mercados globales, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La falta de una estrategia clara por parte de EE. UU. para reabrir esta vía ha dejado a los mercados en un estado de incertidumbre, lo que ha llevado a los traders a ajustar sus expectativas sobre el suministro de petróleo.