La reciente publicación de Baker Hughes indica que el número total de plataformas de perforación activas en Estados Unidos ha aumentado por primera vez en tres semanas, alcanzando un total de 548. Sin embargo, este número sigue siendo 42 menos que el registrado en el mismo período del año anterior. En particular, el conteo de plataformas de petróleo ha subido en 2, alcanzando 411, aunque esto representa una disminución de 70 en comparación con el año pasado. Por otro lado, el número de plataformas de gas ha aumentado en 3, alcanzando 130, lo que es un incremento de 26 en comparación con el año anterior.

La producción de petróleo crudo en EE.UU. se ha mantenido estable, promediando 13.657 millones de barriles por día durante la semana que finalizó el 27 de marzo, lo que está 205.000 barriles por día por debajo del récord histórico. Este estancamiento en la producción se produce en un contexto donde la actividad de perforación ha mostrado señales de desaceleración, con el conteo de equipos de fractura cayendo en 5 durante la misma semana, tras una pérdida de 8 en la semana anterior. Esto sugiere que, a pesar del ligero aumento en el número de plataformas, la industria podría estar enfrentando desafíos en la expansión de la producción.

En el ámbito de la producción regional, el área de Permian ha visto un leve aumento de 1 plataforma, alcanzando 242, aunque esto sigue siendo 52 menos que el año anterior. En contraste, el área de Eagle Ford ha visto un aumento de 3 plataformas, alcanzando 45, lo que representa una disminución de 3 en comparación con el año pasado. Estos datos reflejan una tendencia de ajuste en la actividad de perforación en las principales cuencas productivas de EE.UU., lo que podría tener implicaciones para los precios del petróleo a corto plazo.

Los precios del petróleo han experimentado un aumento significativo, impulsados por la inestabilidad en el Medio Oriente, donde el tráfico de tanqueros a través del estrecho de Ormuz se ha visto gravemente afectado. El crudo Brent se cotiza actualmente a 108,60 USD por barril, con un aumento del 7,33%, mientras que el WTI supera los 111 USD, superando al Brent. Este aumento en los precios podría influir en la inflación global y en los costos de producción, afectando a los mercados emergentes, incluidos los de América Latina, donde el costo de los insumos energéticos es un factor clave en la economía.

A medida que se desarrollan los eventos en el Medio Oriente, los inversores deben estar atentos a la evolución de la producción de petróleo en EE.UU. y su impacto en los precios globales. Con la OPEP+ manteniendo su enfoque en la gestión de la producción y las tensiones geopolíticas en aumento, es probable que los precios del petróleo sigan siendo volátiles. Las próximas semanas serán cruciales para observar cómo se ajustan los mercados a estos cambios, especialmente en el contexto de la producción de petróleo y gas en América Latina, donde Brasil y Argentina son actores clave en el sector energético.