La situación de Rutas de Lima, una subsidiaria de Brookfield Asset Management, ha tomado un giro crítico tras el incumplimiento de pago de bonos por un total de US$ 500 millones. Este incumplimiento afecta directamente a los fondos de pensiones que poseen la mayoría de la deuda de la empresa. Desde diciembre del año pasado, Rutas de Lima ha cesado sus operaciones y se encuentra en proceso de liquidación, lo que ha llevado a la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) a notificar la terminación anticipada del contrato de concesión que mantenía con la empresa.

Para entender el contexto, es importante recordar que en 2014, Rutas de Lima emitió bonos por S/ 1,500 millones con el objetivo de financiar la construcción de más de 60 obras obligatorias, cuyo mantenimiento se financiaba a través del cobro de peajes. Durante varios años, la empresa cumplió con el pago de intereses, pero la deuda principal ha permanecido pendiente. La situación se complicó en diciembre de 2025, cuando la MML, tras la caducidad del contrato, asumió la responsabilidad de la deuda, según la cláusula 17.16 del contrato de concesión.

El impacto de esta situación es significativo, ya que la MML ahora enfrenta una carga financiera considerable. Según el dictamen N° 231-2025-MML/CMAL, la caducidad del contrato no extingue las obligaciones financieras frente a terceros, lo que implica que la MML deberá gestionar la deuda de Rutas de Lima. Esto podría tener repercusiones en el presupuesto municipal y en la capacidad de la MML para financiar otros proyectos críticos en la ciudad.

Además, Rutas de Lima y la MML están involucradas en procesos arbitrales, lo que añade un nivel de incertidumbre a la situación. Brookfield ha llevado el caso ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), lo que podría prolongar el proceso y complicar aún más la resolución de la deuda. La situación es un recordatorio de los riesgos asociados con las inversiones en infraestructura pública y la importancia de la gestión adecuada de las concesiones.

A futuro, los inversores y analistas deben estar atentos a cómo la MML manejará esta nueva carga financiera y qué medidas tomará para asegurar la continuidad de los servicios públicos. La resolución de los procesos arbitrales y la gestión de la deuda serán cruciales para determinar la estabilidad financiera de la MML y su capacidad para llevar a cabo proyectos de infraestructura en el futuro. La situación de Rutas de Lima podría influir en la percepción de los inversores sobre el riesgo asociado con las inversiones en infraestructura en Perú, especialmente en un contexto donde la confianza en las instituciones públicas es fundamental para atraer capital extranjero.