El mercado automotor argentino atraviesa un momento de transformación significativo, marcado por la apertura de importaciones y el crecimiento de la electromovilidad. Esta situación ha generado un tratamiento impositivo desigual entre la industria local y los autos importados, lo que ha llevado a los concesionarios a alzar su voz en reclamo. En una reciente convención regional, Sebastián Beato, presidente de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), expuso las preocupaciones del sector, que se considera la "última milla" en la cadena de distribución automotriz.

Beato destacó que la actividad de los concesionarios siempre ha estado ligada a los vaivenes económicos del país, desde la apertura o cierre de importaciones hasta las fluctuaciones en el consumo y la producción. Actualmente, el sector se enfrenta a un proceso de modernización, con la llegada de nuevos modelos de autos y una creciente oferta de vehículos híbridos y eléctricos. Sin embargo, la diferencia impositiva entre los autos nacionales e importados es notable, lo que afecta la competitividad de los concesionarios locales. En este contexto, Beato enfatizó la necesidad de adaptar la industria nacional para cerrar la brecha tecnológica con los importados.