La reciente crisis del Banco Master ha revelado una serie de maniobras fraudulentas que llevaron a su colapso, marcando uno de los mayores escándalos bancarios en la historia de Brasil. Desde antes de diciembre de 2024, el Banco Central de Brasil había notado una rápida deterioración en la situación financiera del banco, lo que llevó a una supervisión más estricta. Documentos del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) han expuesto cómo el banco, bajo la dirección de Daniel Vorcaro, utilizó tácticas engañosas para ocultar problemas de liquidez y mantener la confianza de los inversores y reguladores, a pesar de que sus activos eran en gran parte créditos a empresas con dificultades financieras.

Los problemas comenzaron a manifestarse un año antes del colapso, cuando el banco solo logró captar R$ 2 mil millones en 2024, muy por debajo de la meta de R$ 15 mil millones. A medida que los activos del banco se dispararon a nueve veces su tamaño en 2019, Vorcaro continuó expandiendo el banco, incluso adquiriendo el Will Bank, lo que solo agravó la situación. El Banco Central identificó que el Will Bank no estaba utilizando sus recursos de manera adecuada, lo que resultó en un ajuste de R$ 1.8 mil millones. A pesar de las advertencias, el Master no pudo corregir su rumbo y se encontró en una situación de insolvencia inminente.