El Departamento de Energía de Estados Unidos ha decidido liberar 10 millones de barriles de crudo de su reserva estratégica, una medida que busca aliviar las presiones sobre el suministro global de petróleo en el contexto del conflicto con Irán. Esta liberación es parte de un acuerdo más amplio coordinado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que incluye a 33 países y contempla el desbloqueo de hasta 400 millones de barriles en total. La medida se implementa en un momento crítico, donde la escalada de tensiones en Oriente Medio ha generado incertidumbre en los mercados energéticos.

La reserva de Bryan Mound, ubicada en Texas, es una de las principales instalaciones del sistema energético de emergencia de EE.UU. Desde el inicio del acuerdo en marzo, el gobierno estadounidense ya ha prestado 45,2 millones de barriles de esta reserva. Además, se anticipa que podría liberar hasta 172 millones de barriles adicionales en el futuro, dependiendo de cómo evolucione la situación en el mercado y las tensiones geopolíticas. Este enfoque de préstamo permite estabilizar el mercado energético sin un costo inmediato para los contribuyentes estadounidenses, lo que refleja una estrategia cautelosa en tiempos de crisis.