El debate sobre la caja fiscal chilena ha cobrado fuerza nuevamente tras la publicación del Reporte de Activos Consolidados del Tesoro Público, que revela que el saldo de la caja fiscal se duplicó en febrero, alcanzando los US$3.617 millones, en comparación con los US$1.406 millones de enero. Este incremento ha sido utilizado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, para criticar la gestión de la administración anterior, que dejó la caja en un estado precario al cierre del año pasado. Quiroz enfatizó que la situación actual es un reflejo de una gestión deficiente de la deuda y los gastos, sugiriendo que la administración anterior optó por no endeudarse adecuadamente para mantener un capital de trabajo suficiente.

El ministro argumentó que al llegar al gobierno, encontró que la deuda emitida alcanzaba un 40% del límite permitido por la Ley de Presupuestos 2026, lo que generó preocupación sobre la disponibilidad de recursos para la administración. Quiroz destacó que la caja fiscal no puede ser vista de manera aislada, ya que su fluctuación mensual no refleja necesariamente la salud fiscal del país. En este sentido, varios economistas han coincidido en que la caja fiscal no es el indicador más relevante para evaluar la situación fiscal de Chile, sugiriendo que es más importante analizar el balance estructural y la meta de deuda.

Andrés Pérez, economista jefe de Itaú, señaló que el gobierno anterior utilizó el límite de endeudamiento autorizado por el Congreso, emitiendo bonos y letras de Tesorería por aproximadamente US$16.7 mil millones en 2025. Esto, sumado a nuevas obligaciones con instituciones financieras multilaterales, llevó al uso completo del margen de endeudamiento. La situación se complica aún más con ingresos persistentemente por debajo de lo proyectado, lo que ha llevado a una reducción crítica de los recursos disponibles en el Tesoro Público.

La discusión sobre la caja fiscal ha sido calificada como irrelevante por varios expertos, quienes argumentan que la sostenibilidad fiscal debe ser el enfoque principal. La economista Macarena García subrayó que la estrechez de las finanzas públicas es un problema estructural que no se resuelve simplemente observando la caja fiscal. En cambio, es necesario considerar la trayectoria de ingresos y gastos a largo plazo. Esta perspectiva es crucial, ya que la gestión de la caja fiscal está intrínsecamente relacionada con la capacidad del gobierno para cumplir con sus obligaciones financieras.

De cara al futuro, es fundamental que los inversores y analistas sigan de cerca las proyecciones fiscales y el comportamiento de los ingresos del Estado. La situación fiscal de Chile podría verse afectada por la evolución de la deuda y los activos financieros, así como por la capacidad del gobierno para implementar ajustes necesarios en el gasto. La próxima presentación del presupuesto para el año fiscal 2026 será un evento clave a monitorear, ya que proporcionará una visión más clara sobre la dirección fiscal del país y su capacidad para manejar la deuda y los gastos en un contexto económico desafiante.