La primera semana de abril culminó con un panorama mixto en los mercados, marcado por un leve aumento en el dólar oficial, que cerró en $1415,79, un incremento de $6,31 respecto al día anterior. Este movimiento se produjo en un contexto donde el dólar global se debilitó, pero el mercado cambiario argentino mostró un comportamiento diferente, con subas en casi todas las variantes de dólares, a excepción del blue, que bajó $5 hasta $1405. La preocupación por la caída en la recaudación impositiva, que alcanzó en marzo apenas $16 mil millones, el menor monto nominal desde septiembre de 2025, ha comenzado a generar inquietud entre los inversores sobre la sostenibilidad del superávit fiscal del gobierno de Javier Milei.

La recaudación impositiva en marzo mostró una baja del 4% en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que indica que la actividad económica no logra repuntar. Este escenario podría llevar al gobierno a implementar recortes de gastos, lo que podría desencadenar un efecto "piel de zapa", donde la reducción del gasto provoca una mayor contracción de la actividad económica. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha expresado su preocupación por la necesidad de que los exportadores liquiden divisas en un momento crítico, ya que en los próximos 90 días se concentra la liquidación de la cosecha gruesa.

En el ámbito internacional, la situación en el Golfo Pérsico ha generado expectativas de que el petróleo pueda seguir retrocediendo, lo que ha beneficiado a las bolsas globales y ha mantenido los precios de los metales preciosos en alza. Sin embargo, la incertidumbre sobre la política monetaria de la Reserva Federal de EE.UU. y la falta de claridad sobre la dirección futura de las tasas de interés han mantenido a los inversores en un estado de alerta. Las tasas de interés a largo plazo en EE.UU. se mantuvieron estables, con un rendimiento del 4,3% a 10 años, lo que sugiere que los mercados están esperando señales claras sobre el futuro de la política monetaria.

Para los inversores argentinos, la situación actual presenta riesgos y oportunidades. La brecha entre el dólar oficial y el blue se ha mantenido en un 1%, lo que puede generar oportunidades de arbitraje. Sin embargo, la presión sobre el dólar podría aumentar si la recaudación sigue cayendo y el gobierno no logra estabilizar la economía. Además, el riesgo país ha mostrado una ligera disminución, bajando a 612 puntos básicos, lo que podría ser un indicativo de una mejora en la percepción de riesgo de los bonos argentinos. Sin embargo, la falta de confianza en la política económica del gobierno podría limitar el potencial de recuperación del mercado local.

A futuro, los inversores deberán estar atentos a la evolución de la recaudación impositiva y las decisiones del gobierno en cuanto a recortes de gastos. Además, la liquidación de la cosecha gruesa en los próximos meses será crucial para la estabilidad del mercado cambiario. La situación en el Golfo Pérsico y las decisiones de la Reserva Federal también seguirán siendo factores determinantes en la dirección de los mercados. Con la llegada de la Semana Santa y la pausa en los negocios, será importante observar cómo se desarrollan estos eventos en las próximas semanas.