La reciente escalada del conflicto en Irán ha llevado a la efectiva clausura del estrecho de Ormuz, un pasaje crucial para el transporte de petróleo desde el Medio Oriente. Esta situación ha provocado que el benchmark del crudo de Dubai, que sirve como referencia para aproximadamente 18 millones de barriles diarios de petróleo que fluyen hacia Asia, se vea bajo una presión significativa. En particular, tres de los cinco grados de crudo que normalmente sustentan este benchmark han quedado prácticamente fuera de circulación, lo que ha reducido la oferta disponible en un 40%. Como resultado, el precio del crudo de Dubai ha alcanzado picos de casi $170 por barril, superando el récord histórico de Brent de $147 en 2008, antes de estabilizarse en torno a los $130.

El crudo de Dubai es un indicador clave para el petróleo del Medio Oriente destinado a Asia, y su reciente volatilidad ha erosionado la confianza en este benchmark. La liquidez del mercado se ha visto amenazada, lo que ha llevado a los participantes a buscar alternativas. Analistas como June Goh de Sparta Commodities han señalado que la metodología de precios del crudo de Dubai podría necesitar una revisión urgente para adaptarse a la nueva realidad del mercado. Este cambio en la dinámica de precios es significativo, ya que los refinadores asiáticos están comenzando a fijar el precio del crudo estadounidense en función del ICE Brent en lugar del crudo de Dubai, lo que marca un cambio importante en la forma en que se determina el valor del petróleo en la región.