El déficit del Sector Público No Financiero (SPNF) en Perú alcanzó un alarmante 3,6% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2024, superando el límite legal establecido del 2,8%. Este desbalance fiscal ha generado un aumento en la prima de riesgo soberano, lo que a su vez ha debilitado la confianza en la política económica del país. La Universidad del Pacífico ha emitido una advertencia sobre la urgencia de retomar un enfoque de gasto público más prudente, destacando que la falta de atención a las advertencias del Consejo Fiscal ha contribuido a esta situación crítica.

Desde la implementación de la Ley de Prudencia y Transparencia Fiscal en 1999, el Perú había mantenido un marco fiscal relativamente sólido. Sin embargo, las reformas de 2013 y 2016 han erosionado este carácter contracíclico, llevando al país a una expansión significativa del gasto corriente. A pesar de los incrementos en el gasto, no se han observado mejoras proporcionales en los servicios públicos, lo que ha llevado a cuestionar la efectividad de la gestión fiscal actual. La alta rotación de ministros de Economía y Finanzas también ha contribuido a la falta de continuidad en la planificación fiscal a mediano plazo.