- El frigorífico San Roque desvinculó a 140 empleados debido a la crisis.
- Frigorífico Pico enfrenta deudas que superan los $30.000 millones y más de mil cheques rechazados.
- El consumo de carne en Argentina ha caído a 47,3 kg por habitante al año, el nivel más bajo en dos décadas.
- El precio del cuero ha perdido casi todo su valor, afectando los ingresos de los frigoríficos.
- La cadena de pagos está muy frágil, con un aumento en los cheques rechazados y dificultades financieras.
- Se anticipa un proceso de "sinceramiento" en la industria, con cierre de plantas menos eficientes.
La industria frigorífica argentina, a pesar de estar en medio de un "boom ganadero", enfrenta una crisis alarmante. En las últimas semanas, frigoríficos como San Roque en Morón y Pico en La Pampa han tenido que reducir drásticamente su personal y cerrar operaciones debido a una combinación de factores económicos adversos. San Roque, por ejemplo, desvinculó a 140 empleados, mientras que Pico enfrenta deudas que superan los $30.000 millones, con más de mil cheques rechazados. Esta situación refleja no solo la fragilidad del sector, sino también la complejidad de la cadena de pagos que se ha vuelto insostenible para muchas empresas.
El consumo de carne en Argentina ha caído a niveles históricos, alcanzando solo 47,3 kg por habitante al año, el más bajo en dos décadas. Esta disminución en la demanda interna se suma a un aumento abrupto en el precio de la hacienda, que ha complicado aún más la situación para los frigoríficos. Fernando Chico, empresario del sector, señala que el precio del cuero, un subproducto que antes era una fuente de ingresos significativa, ha perdido casi todo su valor debido a cambios en la industria global de materiales. Esto ha llevado a que la actividad de los frigoríficos dependa cada vez más del cobro por el servicio de faena, lo que ha generado un impacto negativo en toda la cadena de producción.
El panorama se complica aún más por la creciente presión financiera que enfrentan los frigoríficos. La cadena de pagos está muy frágil, con un aumento en los cheques rechazados, lo que indica que muchas empresas están luchando por mantenerse a flote. La situación de las plantas que dependen exclusivamente de la faena de ganado vacuno es crítica, ya que los altos precios de los novillos dificultan la exportación y la viabilidad económica de estas operaciones. La falta de inversión en tecnología y la incapacidad de adaptarse a un entorno macroeconómico cambiante han dejado a muchas plantas vulnerables a costos más altos y menor competitividad.
A pesar de estos desafíos, algunos expertos ven una oportunidad en el actual contexto de la producción ganadera. Tomás Gandulfo, con experiencia en el sector, sugiere que el momento es excepcional para la producción ganadera, impulsado por una menor oferta de hacienda y una demanda externa firme. Sin embargo, anticipa un proceso de "sinceramiento" en la industria, donde las plantas menos eficientes cerrarán y habrá una mayor concentración en el sector. Esto podría beneficiar a los productores que logren adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
A medida que la industria frigorífica atraviesa esta transición, es fundamental observar cómo se desarrollan las dinámicas de consumo interno y la respuesta de los mercados internacionales. Con la caída de precios en China, que ha impactado a muchas plantas que dependían de ese mercado, y un tipo de cambio real bajo que presiona a los exportadores, el futuro del sector se presenta incierto. Los próximos meses serán cruciales para determinar qué frigoríficos logran sobrevivir y adaptarse a un entorno más competitivo, y cómo esto afectará la oferta y los precios de la carne en el mercado local e internacional.
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