Recientemente, los supermercados y mayoristas en Argentina han comenzado a recibir listas de precios que reflejan aumentos de hasta un 12% en diversos productos. Este incremento se debe principalmente al aumento del 20% en los precios de los combustibles, que se ha intensificado desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. Los productos más afectados son aquellos que dependen en gran medida de la logística y los derivados del petróleo, como panificados, lácteos y carnes, lo que genera preocupación en el sector comercial.

Las cámaras empresariales, como la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), han expresado su inquietud y han solicitado al Gobierno Nacional medidas que ayuden a aliviar la carga impositiva y a impulsar el consumo. Armando Farina, vicepresidente de CADAM, destacó que los aumentos en los precios de los productos son una consecuencia directa del incremento en los costos logísticos, lo que afecta la capacidad de los consumidores para adquirir productos básicos. A pesar de la presión inflacionaria, algunos supermercados han optado por retrasar los aumentos de precios debido a la baja demanda interna.

El presidente de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), Víctor Palpacelli, mencionó que, aunque los proveedores han señalado la necesidad de ajustar precios, los incrementos no han sido generalizados. En algunos casos, los aumentos se han alineado con la inflación mensual, lo que sugiere que los supermercados están intentando gestionar los precios de manera que no afecten aún más el consumo. Sin embargo, Palpacelli advirtió que en los próximos días podrían surgir nuevos aumentos, especialmente en productos agrícolas como aceites y harinas, que también están bajo presión por el incremento de los costos.

Desde la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), se ha indicado que no se ha registrado un impacto significativo en los precios de los productos alimenticios debido al aumento de los combustibles, lo que contrasta con las afirmaciones de las cámaras de supermercados. Esta discrepancia sugiere que el impacto de los aumentos puede variar según el canal de distribución y el tipo de producto. Además, los supermercadistas han reconocido la necesidad de implementar estrategias comerciales para mitigar el impacto de los aumentos, como postergar subas o acumularlas en períodos de baja demanda.

El ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió recientemente con representantes de supermercados para discutir estas preocupaciones. A pesar de la receptividad mostrada por los funcionarios, aún no se han propuesto medidas concretas para abordar el problema del consumo interno. La falta de recuperación del poder adquisitivo de los consumidores y la presión fiscal sobre los precios son factores que podrían agravar la situación si no se implementan políticas efectivas para estimular el consumo y reducir la carga impositiva en el sector.