La reciente escalada del conflicto en Irán ha llevado a un aumento significativo en los precios del petróleo, lo que ha generado un impacto en los mercados financieros globales. El crudo WTI se cotizó a 101.38 dólares por barril, registrando una caída del 1.5% en el día, aunque se observó un repunte en las horas posteriores. Por su parte, el Brent, el referente global, cerró a 103.97 dólares, con una leve disminución de 27 centavos. A pesar de estos movimientos, los futuros del petróleo muestran una tendencia más pesimista, lo que sugiere que la volatilidad podría persistir en el corto plazo.

El optimismo en Wall Street se vio reflejado en un incremento de 1,125 puntos en el índice Dow Jones y un avance del 3.8% en el Nasdaq, impulsados por declaraciones del presidente Donald Trump sobre la situación en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, los mercados de futuros de petróleo no comparten este entusiasmo, lo que indica que los inversores están evaluando cuidadosamente el impacto a largo plazo del conflicto en la región. La administración Trump ha manifestado su intención de reducir los precios del petróleo, un objetivo que se complica con la actual inestabilidad.