El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha comunicado a representantes del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva que se encuentra en las etapas finales de una investigación comercial iniciada el año pasado. Esta investigación, que se basa en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, examina prácticas comerciales que los estadounidenses consideran injustas y podría resultar en nuevas sanciones contra Brasil, incluyendo la imposición de tarifas adicionales.

La investigación comenzó en julio de 2025, en un contexto donde Trump acusó a Brasil de llevar a cabo una "caza de brujas" contra su administración. Las áreas de enfoque incluyen el comercio digital, servicios de pago electrónico, tarifas consideradas injustas, leyes anticorrupción, protección de la propiedad intelectual, acceso al mercado de etanol y el problema del desmonte ilegal. Las quejas de EE.UU. abarcan desde tarifas sobre la importación de etanol hasta el sistema de pagos instantáneos conocido como Pix, que, según las empresas estadounidenses de tarjetas de crédito, recibe un trato preferencial por parte del Banco Central de Brasil, algo que el gobierno de Lula ha negado.

La etapa actual de consultas, que se espera que ocurra entre abril y mayo de 2026, permitirá que una delegación del gobierno brasileño viaje a Washington para recibir información sobre las conclusiones preliminares del USTR (Oficina del Representante de Comercio de EE.UU.). Esto podría abrir el camino para que el USTR publique sus hallazgos finales antes de julio de este año. La investigación tiene el potencial de causar daños adicionales a la economía brasileña, que ya ha enfrentado un aumento de tarifas por parte de EE.UU. que alcanzaron hasta el 50% en una variedad de productos.

Los impactos inflacionarios en EE.UU. y la reciente mejora en las relaciones entre las administraciones de Lula y Trump, que incluyeron dos encuentros entre los presidentes a finales de 2025, han llevado a una serie de excepciones a las tarifas impuestas. Sin embargo, las sanciones que podrían derivarse de la Sección 301 tienen un respaldo legal más sólido y serían más difíciles de impugnar en la justicia estadounidense. Esto significa que, si el USTR concluye que Brasil está adoptando prácticas comerciales injustas, podría haber una variedad de sanciones, tanto tarifarias como no tarifarias.

Recientemente, el USTR también ha iniciado otra investigación para determinar si productos fabricados con trabajo forzado están ingresando al mercado estadounidense, lo que podría añadir presión sobre Brasil. Esta segunda investigación se está tramitando con mayor rapidez, y se espera que sus conclusiones se publiquen en un plazo más corto que el habitual, que suele ser de aproximadamente un año. La situación actual plantea un panorama incierto para las relaciones comerciales entre Brasil y EE.UU., y es crucial que los inversores y analistas sigan de cerca estos desarrollos, ya que cualquier sanción podría tener repercusiones significativas en el comercio y la economía brasileña.

En resumen, el avance de la investigación comercial por parte de EE.UU. podría resultar en nuevas tarifas que impacten negativamente en la economía brasileña. Los próximos meses serán críticos para evaluar cómo se desarrollan las relaciones comerciales entre ambos países y qué medidas se implementarán en respuesta a las conclusiones del USTR. Es recomendable que los inversores mantengan un monitoreo constante de las noticias relacionadas con esta situación para ajustar sus estrategias de inversión en consecuencia.