Los datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) revelan que el inicio de 2026 fue positivo en términos de ingresos y contrataciones de trabajadores formales. En enero, el ingreso promedio de los trabajadores formales creció un 3.9%, alcanzando S/ 3,244, mientras que la creación de puestos formales en el sector privado se incrementó un 5.3%, sumando un total de 4 millones 536 mil empleados. Sin embargo, este crecimiento no fue homogéneo, ya que cuatro sectores económicos experimentaron caídas en sus ingresos ajustados a la inflación, lo que indica una pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores en esos rubros.

El sector de pesca fue el más afectado, con una caída de 26.6% en los ingresos, seguido por el agropecuario (-2.6%), la construcción (-1.3%) y la manufactura (-0.2%). Paola Herrera, economista del Instituto Peruano de Economía (IPE), sugiere que esta disminución en los ingresos no necesariamente se debe a reducciones salariales directas, sino a cambios en la composición del empleo. Por ejemplo, en el sector agropecuario, aunque los ingresos cayeron, el empleo formal creció un 9.3%, lo que podría indicar que se están creando más puestos de trabajo de menor remuneración.

En el caso del sector pesquero, la caída en los ingresos se relaciona con los bajos volúmenes de captura durante la temporada anterior, especialmente en enero, cuando no hay actividad significativa de anchoveta. Esto ha llevado a una reducción en el procesamiento de productos pesqueros, afectando también a la manufactura, que depende de la pesca para la producción de harina y aceite de pescado. La Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) también ha señalado que, a pesar de un aumento en las contrataciones, el crecimiento en el sector se ha visto opacado por un aumento en el subempleo, lo que indica que el empleo adecuado ha dejado de ser el principal motor de crecimiento.

El verano ha resultado complicado para los empleos y los ingresos de los trabajadores formales, especialmente debido a los recientes aumentos en los precios de los combustibles, que han elevado la inflación y, por ende, han afectado la capacidad adquisitiva de los trabajadores. Aunque marzo es tradicionalmente un mes de altos ingresos por el pago de utilidades, el aumento de precios podría reducir el ingreso real, con proyecciones de un crecimiento de solo 1% en los ingresos reales, inferior al 2.2% registrado en enero. Esto sugiere que la inflación podría haber salido del rango meta en marzo, impactando negativamente en el poder adquisitivo.

A pesar de estos desafíos, el desempeño general de los ingresos muestra una inercia positiva, impulsada por sectores como servicios y comercio, que continúan creciendo en comparación con el año anterior. Sin embargo, la recuperación de la capacidad adquisitiva en los sectores que han caído enfrenta riesgos, especialmente ante la posibilidad del fenómeno de El Niño, que podría afectar gravemente a los sectores agropecuario y pesquero, conocidos por su volatilidad ante cambios climáticos. Los inversores deben estar atentos a cómo estos factores impactarán en el mercado laboral y en la economía en general en los próximos meses.