El consumo privado en Argentina alcanzó un crecimiento del 8% en el último trimestre de 2025, según datos del PBI del INDEC. Este aumento representa el nivel más alto desde 2017 y 2018, lo que podría parecer una señal positiva para la economía. Sin embargo, detrás de esta cifra se ocultan realidades más complejas que invitan a una reflexión más profunda sobre el verdadero bienestar de la población.

A pesar del crecimiento en el consumo, muchas consultoras han reportado una caída en el consumo popular. Recientemente, supermercadistas expresaron su preocupación al ministro de Economía, Luis Caputo, sobre la disminución de las ventas. Esta disparidad entre los datos oficiales y la percepción del mercado sugiere que el aumento en el consumo no necesariamente se traduce en una mejora en la calidad de vida de los argentinos. El economista Leonardo Anzalone, director del CEPEC, enfatiza que el concepto de consumo en la macroeconomía abarca mucho más que las compras en supermercados o ropa, incluyendo gastos obligatorios como alquiler, servicios públicos y salud.