El mes de abril se perfila como un periodo crítico para la economía argentina, con la inflación proyectada en torno al 3%, impulsada principalmente por el reciente aumento de los combustibles. Este incremento, que superó el 20% en marzo debido a la guerra en Medio Oriente, tendrá un efecto de segunda ronda en los precios, afectando no solo el costo de los combustibles, sino también el precio de otros bienes y servicios que dependen de la logística y distribución. Los economistas advierten que la combinación de estos factores podría resultar en un mes complicado en términos de inflación, especialmente con los nuevos aumentos en tarifas de servicios públicos y transporte que se están implementando en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

La situación se complica aún más con el aumento del pasaje mínimo de colectivo en un 4.9% y ajustes de hasta el 17% en los cargos de Edenor y Edesur. Este contexto sugiere que la presión inflacionaria se mantendrá alta, con estimaciones que indican que la inflación podría oscilar entre el 2% y el 3% en abril. La actividad económica, que no muestra signos de recuperación, también influye en la dinámica de precios, ya que la demanda interna sigue rezagada, lo que podría limitar la capacidad de las empresas para trasladar los costos a los consumidores.