- El Estrecho de Ormuz es crítico, con 20 millones de barriles diarios en tránsito, ahora considerado un punto de fragilidad estratégica.
- Los ataques a la infraestructura energética en Medio Oriente han generado una prima de riesgo geopolítico que afecta los precios del crudo y del GNL.
- Brasil ha incrementado su producción offshore en un 11%, alcanzando exportaciones récord de un millón de barriles diarios.
- ExxonMobil y Chevron están bien posicionadas para beneficiarse del nuevo ciclo energético, con ExxonMobil alcanzando 5 millones de barriles de petróleo equivalente por día.
- La incertidumbre sobre el cierre del Estrecho de Ormuz representa un riesgo significativo para el mercado energético global.
- Las proyecciones indican que EE.UU. podría duplicar su capacidad de GNL hacia 2031, consolidando su papel en el mercado internacional.
El reciente informe de Asset Management de Cohen Aliados Financieros destaca que los cambios en el mercado energético global han llevado a una reconfiguración de las cadenas de suministro. Este cambio se debe a una serie de shocks, incluyendo la pandemia, la guerra en Ucrania y el conflicto en Medio Oriente, que han alterado la lógica del 'just in time' por la del 'just in case'. En este nuevo contexto, los países que logran diversificar sus fuentes de energía y asegurar su acceso a recursos energéticos se posicionan como los grandes ganadores.
El Estrecho de Ormuz, que representa el tránsito de aproximadamente 20 millones de barriles diarios de petróleo, se ha convertido en un punto crítico debido a su vulnerabilidad. Recientes ataques en la terminal de Isla Kharg en Irán y en la instalación de gas de Ras Laffan en Qatar han demostrado cómo la geopolítica puede afectar el suministro global. Estos eventos han llevado a una prima de riesgo geopolítico que se refleja en el aumento de los precios del crudo y del gas natural licuado (GNL). Desde Cohen, se estima que el precio del Brent podría alcanzar los U$S 120 si la situación en Irán se deteriora aún más.
En este nuevo mapa energético, Brasil se destaca por su capacidad de producción offshore de pre-sal, que ofrece costos competitivos y acceso directo al Atlántico. La producción brasileña ha crecido un 11%, alcanzando exportaciones récord de un millón de barriles diarios. Esto posiciona a Brasil como un actor clave en la región, especialmente en comparación con otros países que enfrentan inestabilidad política o conflictos. Además, la producción de shale en EE.UU. continúa en aumento, consolidando al país como el mayor exportador de GNL del mundo, con proyecciones de duplicar su capacidad hacia 2031.
Para los inversores, este cambio en la dinámica energética global ofrece oportunidades significativas. Empresas como ExxonMobil y Chevron están bien posicionadas para beneficiarse de este nuevo ciclo, gracias a su exposición a activos en regiones estables y su capacidad para capturar el diferencial de precios generado por la prima geopolítica. Por ejemplo, ExxonMobil ha alcanzado una producción de 5 millones de barriles de petróleo equivalente por día, impulsada por volúmenes récord en Guyana y la Cuenca Pérmica. Esto la coloca en camino de cumplir sus objetivos de ganancias para 2030, lo que podría resultar en un aumento en el valor de sus acciones.
A futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de los conflictos en Medio Oriente y su impacto en los precios del petróleo y el GNL. La incertidumbre sobre el cierre del Estrecho de Ormuz sigue siendo un riesgo significativo para el mercado energético global. Además, la capacidad de Brasil para expandir su producción y mantener la estabilidad política será crucial para determinar su papel en el mercado energético regional. Las proyecciones de crecimiento en la producción de GNL de EE.UU. también serán un factor a considerar, ya que el país busca aumentar su participación en el mercado internacional.
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