Hungría se prepara para unas elecciones cruciales el 12 de abril, que se perfilan como las más significativas desde la caída del comunismo. Sin embargo, el primer ministro Viktor Orbán ha moldeado el entorno electoral a su favor, lo que plantea serias dudas sobre la equidad del proceso. A pesar de que encuestas independientes indican que el partido opositor Tisza, liderado por Péter Magyar, podría estar adelante, la realidad en el terreno sugiere que vencer a Fidesz será un desafío monumental debido a la manipulación del sistema electoral.

Orbán ha estado en el poder durante 16 años y ha perfeccionado las reglas electorales para asegurar una ventaja sistemática para su partido, Fidesz. Esto incluye la creación de distritos electorales manipulados, un paisaje mediático controlado y prácticas de compra de votos. En elecciones anteriores, como en 2022, la oposición se unió en un esfuerzo por desafiar a Orbán, pero Fidesz logró mantener una supermayoría parlamentaria, lo que demuestra la dificultad de competir en un sistema que favorece al incumbente.