La inflación en Argentina ha alcanzado su nivel más alto en nueve meses, lo que ha llevado al ministro de Economía, Luis Caputo, a reunirse con representantes de cadenas de supermercados para abordar las preocupaciones del sector. Durante el encuentro, que tuvo lugar en el Palacio de Hacienda, Caputo intentó transmitir un mensaje de optimismo, afirmando que la economía se encuentra sólida con un crecimiento anualizado del 5%. Sin embargo, los empresarios del sector supermercadista expresaron su desacuerdo con esta visión, señalando que la caída del consumo masivo es una realidad preocupante.

Los datos son contundentes: en febrero, el consumo masivo sufrió una caída del 3,4% interanual y del 6,4% mensual, mientras que en el canal de supermercados, el retroceso fue aún más pronunciado, alcanzando un 5,9% interanual. Esta tendencia se ha mantenido en los últimos dos años, lo que ha generado un clima de incertidumbre entre los empresarios del sector. Además, la presión impositiva y el impacto de la paritaria del sector Comercio han sido temas recurrentes en las conversaciones, con tasas municipales y provinciales que llegan hasta el 6,36% en algunas localidades bonaerenses.

Caputo identificó tres factores que podrían mejorar el panorama económico en el corto plazo, aunque no se brindaron detalles específicos sobre cómo se implementarán. A pesar de su optimismo, los directivos de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) manifestaron su preocupación por la competencia del comercio informal, que incluye autoservicios y supermercados chinos, lo que agrava aún más la situación del sector. La falta de intervención directa del gobierno en materia tributaria también fue un punto crítico, ya que muchos de estos impuestos dependen de las decisiones de las provincias y municipios.

La reunión se produjo en un contexto donde se anticipa una inflación del 3% para marzo, similar o superior al 2,9% de febrero. Además, los supermercados mayoristas han comenzado a recibir listas de aumentos de precios de hasta el 10%, lo que podría impactar aún más en el consumo. La reciente subida del gasoil entre un 20% y un 25% también ha generado preocupación en el sector del transporte, lo que podría repercutir en los costos de distribución y, por ende, en los precios al consumidor.

Para los inversores, la situación actual presenta un escenario de riesgo, ya que la caída del consumo podría afectar las ventas de productos básicos y, en consecuencia, la rentabilidad de las empresas del sector. La presión inflacionaria y el aumento de costos son factores que deben ser monitoreados de cerca, especialmente con la llegada de nuevas paritarias y aumentos de precios en el horizonte. La próxima reunión del Banco Central y las decisiones sobre tasas de interés serán eventos clave a seguir en las próximas semanas, ya que podrían influir en la dinámica del consumo y la inflación en el país.