El precio de la gasolina ha experimentado un notable aumento a nivel mundial, alcanzando niveles que no se veían desde hace casi cuatro años. Este incremento se ha visto impulsado por el conflicto bélico que comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán. La guerra ha perturbado significativamente los mercados energéticos, provocando un cierre de rutas clave como el Estrecho de Ormuz, que es vital para el tránsito de aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina superó los 4 dólares por galón, un aumento considerable desde los menos de 3 dólares que se registraban a finales de febrero, según datos de la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA). Este repunte se produce en un contexto donde el presidente Donald Trump enfrenta presiones adicionales debido a la inflación y el descontento social por el aumento de los precios de los combustibles.

En Europa, la situación no es diferente. En España, la inflación se ha incrementado a un 3.3% anual, un punto más que el mes anterior, impulsada principalmente por el aumento de los precios de los combustibles. Desde el inicio de los ataques, el precio de la gasolina en España pasó de 1.48 euros por litro a 1.56 euros. El Gobierno español ha implementado un plan de 5,000 millones de dólares para mitigar los efectos de la guerra en la economía local, aunque se considera que la situación actual es menos grave que la de 2022, cuando la inflación superó el 10%. Sin embargo, el aumento de los precios de los combustibles sigue afectando el poder adquisitivo de los hogares.

En América Latina, los efectos de la guerra también son palpables. En Chile, el nuevo gobierno ha anunciado un aumento histórico de casi medio dólar por litro en los combustibles, llevando el precio de la gasolina de 1.3 a 1.7 dólares por litro. Este ajuste se debe a la dependencia del país de las importaciones de petróleo, que han visto un incremento significativo en su valor debido al conflicto en Oriente Medio. El gobierno chileno argumenta que el mecanismo de control de precios le cuesta al Estado alrededor de 140 millones de dólares semanales, lo que ha llevado a la necesidad de un ajuste.

México, por su parte, ha optado por implementar estímulos fiscales para contrarrestar el impacto del aumento de precios en los combustibles. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público anunció que para la semana del 28 de marzo al 3 de abril, el estímulo para el diésel será del 70%, lo que significa que la cuota del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) se reducirá a 2.19 pesos por litro. Esta medida busca aliviar la carga económica sobre los consumidores y el sector de transporte, que depende en gran medida del diésel.

A medida que la guerra en Irán continúa, es probable que los precios de la gasolina sigan fluctuando. Los inversores deben estar atentos a las decisiones políticas en Estados Unidos e Israel, así como a las repercusiones económicas en Europa y América Latina. La situación en el Estrecho de Ormuz seguirá siendo un punto crítico, ya que cualquier cierre prolongado podría exacerbar aún más la crisis energética global. Además, se espera que los gobiernos de varios países implementen medidas adicionales para mitigar el impacto de los precios en sus economías locales, lo que podría influir en las decisiones de inversión en el sector energético.