La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente, que comenzó el 28 de febrero con los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, ha tenido un impacto significativo en los mercados financieros globales. El bloqueo casi total de Irán al Estrecho de Ormuz, una de las rutas más cruciales para el transporte de petróleo y gas, ha llevado a un aumento vertiginoso de los precios de la energía. En este contexto, las acciones de las principales petroleras han mostrado un notable incremento, con BP liderando las ganancias en Europa con un aumento del 22.3% en su cotización desde el inicio del conflicto hasta finales de marzo. TotalEnergies y Shell también han visto incrementos significativos en sus acciones, del 16.7% y 13.3% respectivamente, lo que refleja la creciente demanda de energía en medio de la incertidumbre geopolítica.

El aumento de los precios del petróleo ha sido impulsado por la expectativa de que el conflicto se prolongue, lo que ha llevado a los inversores a buscar acciones de empresas que se benefician de precios altos sostenidos. Según José Torres, economista de Interactive Brokers, los márgenes de las empresas petroleras han aumentado debido a que, aunque los precios del crudo han subido, los costos de extracción se han mantenido relativamente estables. Esta situación ha llevado a una revalorización de las acciones en el sector energético, mientras que otros sectores enfrentan desafíos significativos.