- Cavallo propone levantar el cepo cambiario para aprovechar la alta liquidación de divisas del agro y petróleo.
- Se estima que el Tesoro podría adquirir USD 10.000 millones adicionales en reservas netas hacia fin de año.
- La permanencia de controles cambiarios desalienta la entrada de divisas y encarece el financiamiento para las empresas.
- El riesgo país se mantiene por encima de los 600 puntos básicos, lo que complica la acumulación de reservas por parte del BCRA.
- Cavallo sugiere que una depreciación temprana del tipo de cambio podría reducir las expectativas de futuras devaluaciones.
- Propone que el BCRA permita a los bancos utilizar depósitos en dólares para financiar inversiones tras el levantamiento del cepo.
El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, ha vuelto a solicitar la eliminación de los controles cambiarios en Argentina, argumentando que la actual liquidación de divisas por parte del sector agropecuario y del petróleo presenta una oportunidad única para avanzar hacia una liberalización del mercado sin el riesgo de una devaluación abrupta. Cavallo sostiene que este es el momento adecuado para que el Tesoro adquiera las divisas necesarias para cumplir con los pagos de intereses de la deuda externa y que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumule al menos USD 10.000 millones adicionales en reservas netas hacia finales de año. Este análisis se produce en un contexto donde la oferta de dólares es relativamente alta, lo que podría facilitar una transición hacia un sistema cambiario más flexible.
En su evaluación, Cavallo enfatiza la necesidad de que el Gobierno implemente de inmediato reformas en las políticas monetarias, cambiarias y financieras. Según su perspectiva, una acción temprana podría mitigar los riesgos inflacionarios y consolidar la expectativa cambiaria, actuando como un ancla para la estabilización económica. A pesar de que un cambio de esta magnitud podría llevar a una depreciación del tipo de cambio, Cavallo argumenta que la disponibilidad actual de divisas en el mercado podría limitar este efecto, haciendo que la acción sea menos riesgosa ahora que en un contexto electoral.
Cavallo también critica la permanencia de los controles cambiarios, señalando que, aunque estos son útiles para frenar la fuga de capitales en tiempos de crisis, su prolongación desalienta la entrada de divisas y encarece el costo del capital. En este sentido, el ex ministro subraya que el Gobierno ha reconocido esta distorsión al permitir que las inversiones bajo el Régimen de Inversión para la Generación de Ingresos (RIGI) tengan acceso libre a las divisas generadas por sus exportaciones. Sin embargo, el resto de las empresas aún enfrenta restricciones que complican su acceso a financiamiento externo.
La relación entre el cepo cambiario y el bajo nivel de reservas netas es un punto que Cavallo destaca, vinculándolo con el riesgo país, que se mantiene por encima de los 600 puntos básicos. Esta situación genera un círculo vicioso, donde la dificultad del BCRA para acumular reservas, debido al temor a emitir más pesos, alimenta la expectativa de una futura depreciación del peso. Cavallo sugiere que si el BCRA pudiera acumular más reservas, incluso a costa de una depreciación temprana del tipo de cambio, esto podría reducir las expectativas de una depreciación futura.
Finalmente, Cavallo concluye que mantener la discrecionalidad en las políticas monetarias y cambiarias impide despolitizar la economía y establecer reglas estables para la inversión y el financiamiento. Propone que, una vez levantado el cepo, el BCRA permita a los bancos utilizar depósitos en dólares para financiar inversiones, lo que podría estimular el crecimiento económico. Al referirse a modelos exitosos en otros países, menciona el caso de Perú, donde la prohibición de financiamiento monetario al Tesoro y la ausencia de controles cambiarios han contribuido a la estabilidad de precios, a pesar de la inestabilidad política.
En resumen, la propuesta de Cavallo de levantar el cepo cambiario y liberalizar el mercado de divisas podría tener implicaciones significativas para la economía argentina, especialmente en un contexto donde la acumulación de reservas es crucial para la estabilidad financiera del país. Los próximos meses serán decisivos para observar si el Gobierno toma medidas en esta dirección y cómo esto podría influir en el comportamiento del tipo de cambio y el riesgo país.
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