El cierre de marzo marcó el tercer retroceso mensual consecutivo del dólar oficial, que se consolidó por debajo de la franja de los $1.400. Este comportamiento se anticipa en un contexto donde la cosecha gruesa del agro argentino promete un aporte significativo de divisas, estimado en u$s35.000 millones para todo el año, de los cuales un tercio se concentrará entre abril y junio. Sin embargo, los analistas advierten que el margen para una caída adicional del tipo de cambio es limitado, dado que el tipo de cambio real multilateral (TCRM) se encuentra en mínimos históricos desde la primera mitad del año pasado.

El director financiero de VetaCap, Lucas Calderoni, comentó que, si bien se espera un dólar "controlado" a lo largo de abril, el Banco Central (BCRA) podría optar por evitar movimientos bruscos en el tipo de cambio. En este sentido, se prevé que la entidad monetaria aproveche cualquier exceso de oferta de divisas para fortalecer sus reservas, especialmente considerando que el riesgo país se sitúa cerca de los 620 puntos básicos y las tasas internacionales están en ascenso. Esto sugiere que, aunque la oferta de dólares podría aumentar, el BCRA actuará con cautela para no desestabilizar el mercado.

Desde el sector agropecuario, el economista Federico Glustein destacó que la oferta de divisas está en su mejor momento, con un incremento superior al 40% en las compras internas de granos en comparación con el año anterior. Además, las exportaciones de granos han mostrado un crecimiento del 21% respecto a 2025, lo que podría contribuir a una mayor disponibilidad de dólares en el mercado. Sin embargo, Glustein también advirtió que el dólar enfrentará un "techo de incertidumbre" más alto de lo habitual debido a factores externos, como el conflicto en Medio Oriente, que podría afectar la percepción de riesgo en los mercados.

A medida que se acerca el final de abril, el gobierno argentino deberá cumplir con compromisos financieros con el Fondo Monetario Internacional (FMI), incluyendo una evaluación de los Derechos Especiales de Giro (DEG) el 30 de abril y un pago de aproximadamente u$s830 millones el 1° de mayo. Esto genera un escenario donde, a pesar de la ayuda que representa la cosecha, el gobierno debe estar atento a los pagos externos que se avecinan, lo que podría influir en la estrategia del BCRA respecto al manejo del tipo de cambio.

En cuanto a la perspectiva futura, Matías de Luca, Head of Research & Strategy de Parakeet Capital, mencionó que la estacionalidad del agro abre una ventana para una mayor oferta de dólares, con abril y mayo como meses clave para las exportaciones de granos. Además, una posible desescalada en el conflicto de Medio Oriente podría reactivar el apetito por el riesgo en los mercados, lo que podría llevar a una relajación de las tasas globales y beneficiar a las monedas emergentes. Esto sugiere que, aunque el dólar podría mantenerse estable en los próximos meses, los inversores deben estar atentos a los eventos geopolíticos y a la evolución de los pagos externos que se aproximan.