La reciente colocación de bonos en dólares por parte del ministro de Economía, Toto Caputo, ha dejado entrever un cambio en la percepción del mercado sobre la capacidad de financiamiento del gobierno argentino. En una licitación que buscaba captar hasta 500 millones de dólares, el resultado fue inferior a lo esperado, con una demanda total de 431 millones de dólares, un 14% menos que la meta inicial. Este hecho marca un posible quiebre en la tendencia de financiamiento, ya que la confianza de los inversores parece estar disminuyendo, especialmente ante la proximidad de las elecciones presidenciales de 2023.

Durante la primera ronda de licitación, Caputo había celebrado la fuerte demanda por bonos en dólares, logrando colocar 150 millones de dólares en cada uno de los dos bonos ofrecidos. Sin embargo, la tasa de interés para el bono que vence en octubre de 2027 fue de 5,02% anual, una caída respecto a las tasas de 5,8% y 5,4% de licitaciones anteriores. Por otro lado, el nuevo bono con vencimiento en 2028 mostró una tasa de interés más elevada, alcanzando el 8,5% nominal, lo que refleja la creciente preocupación del mercado por el riesgo político y la posibilidad de un retorno del kirchnerismo al poder.