Recientemente, el presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdymukhamedov, realizó declaraciones sobre las exportaciones de gas natural de su país a China, afirmando que el volumen promedio anual era de aproximadamente 40 mil millones de metros cúbicos (bcm). Sin embargo, esta cifra contrasta notablemente con la estimación proporcionada por el embajador chino en Ashgabat, quien indicó que las exportaciones fueron de solo 30 bcm en 2025, y que se espera que se mantengan en ese nivel este año. Esta discrepancia resalta un problema de comunicación y datos en un sector crítico para ambos países, donde las relaciones comerciales están en juego.

La relación entre Turkmenistán y China ha sido históricamente significativa, especialmente en el ámbito energético. China es el principal socio comercial de Turkmenistán, y el gas natural representa la mayor parte de este intercambio. A pesar de las diferencias en las cifras, ambos países han manifestado su intención de aumentar las exportaciones a 65 bcm, lo que requeriría la finalización de un nuevo oleoducto, conocido como la Línea D. Este proyecto, que comenzó en 2014, ha enfrentado múltiples obstáculos, incluidos desacuerdos sobre precios, lo que ha llevado a su paralización en los últimos años.