- La pobreza en Argentina se redujo al 28,2% en el segundo semestre de 2025, el nivel más bajo desde 2018.
- La indigencia afecta al 6,7% de la población, marcando también una disminución significativa.
- El 21,0% de los hogares argentinos vive por debajo de la línea de pobreza, lo que equivale a 2.145.000 hogares.
- Un estudio sugiere que, si se actualizan las canastas de consumo, la pobreza podría ser del 33,2%, superando la cifra oficial.
- El crecimiento económico es desigual, con sectores como el agro y la minería avanzando más rápido que el comercio y la construcción.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ha publicado recientemente los datos sobre la pobreza en Argentina, revelando que en el segundo semestre de 2025, el porcentaje de la población que vive por debajo de la línea de pobreza se ha reducido al 28,2%. Esta cifra representa una disminución significativa respecto al 31,6% registrado en la primera mitad del año pasado y una caída notable desde el 38,1% de la segunda mitad de 2024. Este es el nivel más bajo de pobreza desde el primer semestre de 2018, cuando se situó en 27,3% durante el gobierno de Mauricio Macri. Además, la indigencia también ha alcanzado su nivel más bajo desde ese período, afectando al 6,7% de la población.
El informe del INDEC también detalla que el 21,0% de los hogares argentinos se encuentran por debajo de la línea de pobreza, lo que equivale a 2.145.000 hogares y 8.474.000 personas. Dentro de este grupo, 494.000 hogares, que representan a 1.884.000 personas, viven en condiciones de indigencia. Al extrapolar estos datos a la población total de 47,9 millones de habitantes en el país, se estima que 13,5 millones de personas son pobres y 3 millones son indigentes. Comparando con el primer semestre de 2025, la pobreza ha disminuido en 6,5 puntos porcentuales, lo que indica una mejora en las condiciones económicas de una parte significativa de la población.
Sin embargo, el contexto económico es complejo, ya que la actividad económica en Argentina crece a diferentes ritmos. Sectores como el agro, la energía y la minería están impulsando el crecimiento, mientras que otros sectores que requieren más mano de obra, como el comercio, la industria y la construcción, están avanzando más lentamente. Esta disparidad en el crecimiento sectorial podría tener implicaciones en la sostenibilidad de la reducción de la pobreza a largo plazo, ya que la creación de empleo en sectores más dinámicos es crucial para mantener esta tendencia positiva.
Un aspecto importante a considerar es la metodología utilizada para medir la pobreza. Algunos especialistas han señalado que la forma actual de calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC) podría estar subestimando el verdadero nivel de pobreza en el país. Un estudio reciente sugiere que, si se actualizan las canastas de consumo y los parámetros que determinan la línea de pobreza, la incidencia real podría ser significativamente más alta, alcanzando un 33,2% de la población. Esta discrepancia se debe a que la canasta básica alimentaria utilizada actualmente se basa en datos de hace más de una década, lo que podría no reflejar adecuadamente los patrones de consumo actuales.
De cara al futuro, es fundamental monitorear cómo se desarrollan las condiciones económicas en Argentina y si la tendencia de reducción de la pobreza se mantiene. La evolución de los sectores económicos, así como la implementación de políticas públicas efectivas, serán determinantes para asegurar que la disminución de la pobreza no solo sea temporal. Además, la discusión sobre la metodología de medición de la pobreza podría influir en las políticas económicas y sociales del gobierno, lo que a su vez afectará a los mercados y a la percepción de los inversores sobre la estabilidad económica del país.
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