- Los ingresos del Sector Público Nacional cayeron un 5% en el primer bimestre de 2026.
- Las devoluciones de IVA a exportadores disminuyeron un 50% en enero y un 100% en febrero.
- El superávit fiscal primario fue de $3,1 billones en enero, pero solo se sumaron $1,41 billones en febrero.
- La Cámara de Exportadores ha elevado un reclamo formal por el retraso en las devoluciones de impuestos.
- El economista Martín Polo advierte sobre la presión creciente que enfrenta el Gobierno para mantener el superávit fiscal.
La situación fiscal del Gobierno argentino se ha vuelto más complicada en los primeros meses de 2026, con una caída significativa en la recaudación tributaria. A pesar de que el ministro de Economía, Luis Caputo, ha logrado mantener un superávit fiscal, la disminución de los ingresos ha llevado a la administración a buscar soluciones creativas para sostener este equilibrio. En el primer bimestre del año, los ingresos del Sector Público Nacional (SPN) cayeron un 5% en comparación con el mismo período del año anterior, lo que ha generado preocupaciones sobre la sostenibilidad de la política fiscal actual.
El descenso en la recaudación tributaria ha sido notable, con una caída del 9% en términos reales, mientras que los ingresos no tributarios, impulsados por privatizaciones y otras fuentes extraordinarias, aumentaron un 61% en términos reales. Sin embargo, estos ingresos no han sido suficientes para compensar la disminución en los ingresos tributarios. Por ejemplo, las devoluciones de IVA a los exportadores se han visto drásticamente afectadas, con un descenso del 50% en enero y una caída del 100% en febrero, lo que ha llevado a las empresas a expresar su preocupación ante el Ministerio de Economía.
La Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) ha elevado un reclamo formal por el retraso en las devoluciones de IVA y reintegros a las exportaciones. En febrero, las empresas no recibieron ninguna devolución, lo que ha generado un clima de incertidumbre en el sector exportador. Fernando Landa, presidente de CERA, ha señalado que la situación es insostenible y que cualquier medida que perjudique a las exportaciones podría tener consecuencias negativas para la economía en general. Este contexto plantea un desafío adicional para el Gobierno, que debe equilibrar la necesidad de mantener el superávit fiscal con las demandas del sector exportador.
El superávit fiscal primario alcanzó los $3,1 billones en enero, gracias a ingresos extraordinarios por la venta de activos, pero en febrero se sumaron solo $1,41 billones al primario y $144.000 millones al financiero. En total, el primer bimestre cerró con un superávit de $4,5 billones, pero gran parte de este resultado se ha sustentado en ingresos extraordinarios, lo que plantea dudas sobre la viabilidad de mantener este equilibrio en el futuro. La metáfora utilizada por Martín Polo, economista de Cohen Aliados Financieros, ilustra la situación: el Gobierno ha logrado mantener una ventaja, pero ahora enfrenta una presión creciente que podría llevar a un desequilibrio fiscal si no se toman medidas efectivas.
A medida que avanza el año, los inversores deben estar atentos a la evolución de la recaudación tributaria y a las decisiones del Gobierno en relación con las devoluciones de impuestos. La situación fiscal es un indicador clave de la salud económica del país, y cualquier cambio en este frente podría tener repercusiones en el mercado. Además, el contexto regional, especialmente en Brasil, donde la economía también enfrenta desafíos, podría influir en la percepción de riesgo de los inversores en Argentina. Las próximas semanas serán cruciales para observar si el Gobierno puede implementar medidas efectivas que estabilicen la recaudación y mantengan el superávit fiscal sin comprometer el crecimiento económico.
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