El reciente conflicto en Medio Oriente, que comenzó el 28 de febrero, ha generado un impacto significativo en los mercados financieros globales, alterando la dinámica de varios sectores económicos. La guerra, que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, ha llevado a un aumento drástico en los precios de la energía debido al bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte de petróleo y gas natural. Este aumento ha beneficiado a las principales petroleras, que han visto crecer sus márgenes de ganancia gracias a la estabilidad de sus costos de extracción en un contexto de precios elevados. Según José Torres, economista de Interactive Brokers, los inversores están anticipando que los precios del petróleo se mantendrán altos durante uno o dos años, lo que ha llevado a un aumento en la inversión en este sector.

Por otro lado, el conflicto ha tenido efectos adversos en sectores como el de las aerolíneas, que se han visto severamente afectados por cancelaciones de vuelos y desvíos de rutas para evitar zonas de conflicto. El aumento en el precio del combustible para aviones ha reducido aún más los márgenes de estas empresas. Las acciones de Lufthansa, por ejemplo, cayeron un 19% en un mes, mientras que International Airlines Group y Ryanair también sufrieron pérdidas significativas. Este tipo de reacciones en el mercado subraya la vulnerabilidad de las aerolíneas ante situaciones de inestabilidad geopolítica.