La guerra en Irán ha llevado a un aumento significativo en los precios del petróleo, beneficiando a Rusia con ingresos que alcanzan casi $9 mil millones al mes. El precio del crudo Urals, que se comercializa a $115 por barril, ha experimentado un incremento de más de $60 desde finales de febrero, justo antes del inicio de los ataques aéreos por parte de Estados Unidos e Israel. Este aumento en los precios del petróleo ha permitido a Rusia compensar parte de su déficit presupuestario, que alcanzó los $35 mil millones en los primeros dos meses del año.

A pesar de los beneficios inmediatos que Rusia está obteniendo de la situación en Irán, los expertos advierten que la economía rusa se encuentra en una situación crítica. Sergey Vakulenko, analista del Carnegie Russia Eurasia Center, señala que, aunque el aumento de los ingresos por petróleo es palpable, la economía rusa enfrenta problemas estructurales graves, como una inflación del 5.9% y tasas de interés que se mantienen en un 15%. Estos factores complican la capacidad del Banco Central ruso para controlar la inflación, que ha sido impulsada por el gasto militar y las sanciones internacionales.