- Phoenix Global Resources planea una inversión de US$ 6.000 millones en Vaca Muerta.
- La inclusión en el RIGI ofrece beneficios fiscales y garantías legales a los inversores.
- La producción diaria de crudo en Argentina ha alcanzado los 900.000 barriles, con un tercio destinado a exportaciones.
- El crecimiento de Phoenix podría ser del 260% hacia 2030, desde los actuales 22.000 barriles diarios.
- El precio del petróleo ha superado los US$ 110 por barril, impulsado por la inestabilidad en el Medio Oriente.
- La prohibición de intervenciones directas en el mercado de petróleo busca estabilizar el marco regulatorio.
Phoenix Global Resources, en asociación con Mercuria Energy y el empresario José Luis Manzano, planea una inversión de US$ 6.000 millones en Vaca Muerta, tras su inclusión en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Esta solicitud se formalizará en los próximos días y tiene como objetivo desarrollar áreas en el este de los yacimientos de shale de la Patagonia, además de adquirir un nuevo activo en la cuenca. El director ejecutivo de Phoenix, Pablo Bizzotto, destacó que el RIGI ofrece beneficios fiscales que mejoran la rentabilidad y brindan garantías legales a los inversores, lo que es crucial para atraer capital en un entorno económico desafiante.
La decisión del presidente Javier Milei de ampliar el RIGI a los pozos petroleros de Vaca Muerta se alinea con la estrategia de atraer inversiones en el sector energético y minero. Este programa ha sido bien recibido por otros actores del sector, como Paolo Rocca, quien solicitó un RIGI para su petrolera Tecpetrol, y Marcelo Mindlin, que busca hacer lo mismo con Pampa Energía. La inclusión de estos proyectos en el RIGI es vista como un paso positivo para el crecimiento del shale argentino, que ha mostrado un aumento significativo en la producción diaria de crudo, alcanzando recientemente los 900.000 barriles, con un tercio destinado a exportaciones.
La inversión de Phoenix podría resultar en un crecimiento del 260% hacia el final de la década, lo que representa un aumento considerable desde los actuales 22.000 barriles diarios. Este crecimiento se produce en un contexto de aumento de los precios del petróleo, que han superado los US$ 110 por barril, impulsados por la inestabilidad en el Medio Oriente. Los líderes del sector ven esta situación como una oportunidad para posicionar a Argentina como un proveedor confiable en el mercado global, especialmente en un momento en que otras compañías internacionales están reduciendo su exposición en el país.
El RIGI no solo promete atraer inversiones, sino que también busca estabilizar el marco regulatorio, un aspecto que ha sido crítico en el pasado. La prohibición de intervenciones directas en el mercado de petróleo por parte del gobierno de Milei es un cambio significativo respecto a las políticas anteriores, que a menudo resultaban en restricciones que desincentivaban la inversión. La estrategia actual, que incluye la postergación de impuestos a los combustibles y la flexibilización de la mezcla de biocombustibles, busca mitigar el impacto de los costos en los consumidores y mantener el atractivo del mercado argentino.
A medida que se avanza en la construcción de un oleoducto clave que comenzará a operar en aproximadamente un año, la atención se centrará en cómo estas inversiones se traducirán en un aumento real en la producción y en la capacidad de exportación. La capacidad de Phoenix para mantener su apuesta en Argentina, a pesar de la salida de otras empresas, demuestra una confianza en el potencial del país, especialmente con un socio local como Manzano, que ha navegado con éxito por las crisis económicas argentinas. Los próximos meses serán cruciales para observar cómo se desarrollan estas inversiones y su impacto en el mercado energético regional.
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